Instrumentos para el control financiero de la República Dominicana por los Estados Unidos (1904-1907) (1 de 4)

Instrumentos para el control financiero de la República Dominicana por los Estados Unidos (1904-1907) (1 de 4)

En 1888, el gobierno de Ulises Heureaux concertó con la casa holandesa Westendorp y Compañía un empréstito de 770,000 libras esterlinas para el pago del empréstito Harmont, acordado por el presidente Buenaventura Báez en 1869, y de deudas internas de gobiernos anteriores, así como para sostener su política clientelar y su aparato armado. Como garantía de pago, se convino la entrega de un porcentaje de los ingresos aduanales, que sería recaudado por agentes de la propia empresa por intermedio de la “Caja General de Recaudaciones”, conocida como “La Régie”.

La Westendorp pasó a ser una importante fuente de financiamiento para el gobierno de Heureaux, quien en 1890 concertó un nuevo empréstito de 900,000 libras esterlinas para la construcción del Ferrocarril Central Dominicano, que unió las ciudades de Santiago y Puerto Plata. Pero los contrabandos de mercancías permitidos por Heureaux a comerciantes que le servían como prestamistas locales acabaron por debilitar a la Westendorp, que resultó afectada por la reducción de las percepciones aduaneras, viéndose impedida de pagar intereses a sus accionistas y tenedores de bonos.

Fue así como en 1892, la Westendorp traspasó sus acreencias e intereses frente al Estado dominicano a la “San Domingo Improvement Co. of New York”, constituida por un grupo de capitalistas estadounidenses, a la que prontamente Heureaux requirió nuevos préstamos, que situaron la deuda externa del país en 17 millones de pesos en 1893. Nuevas operaciones en 1893 y 1895 redujeron los ingresos estatales y una emisión de bonos por más cinco millones de libras esterlinas en 1897, al amparo de una ley favorecedora de la Improvement, tuvieron efectos igualmente negativos sobre las finanzas nacionales, beneficiando únicamente a esta última, que llegó a tener un control total sobre la economía nacional. Ese predominio, vinculado a otros factores, sería una de las causales del ajusticiamiento de Heureaux en 1899.

El caos financiero dejado por Heureaux fue enfrentado por el gobierno de Juan Isidro Jimenes, quien fue electo presidente luego de la revolución que encabezó Horacio Vásquez a la caída del régimen lilisista. Clic para tuitear

El caos financiero dejado por Heureaux fue enfrentado por el gobierno de Juan Isidro Jimenes, quien fue electo presidente luego de la revolución que encabezó Horacio Vásquez a la caída del régimen lilisista: aunque en 1900 firmó un nuevo contrato con la Improvement para la distribución de los ingresos aduanales, en 1901 la despojó de las aduanas, convino con ella un acuerdo para el pago de sus créditos y se entendió con los tenedores de los bonos que esta había colocado en Francia, Bélgica, Alemania, Italia e Inglaterra. Sin embargo, el Congreso Nacional, que le era opuesto, no ratificó el acuerdo con la Improvement.

Reabiertas las negociaciones, para ceder sus derechos y propiedades en el país y entregar al gobierno la propiedad del ferrocarril – también bajo su control, al igual que las aduanas-, la Improvement reclamó el pago de 11 millones de dólares. Horacio Vásquez, quien había asumido el poder en 1902, tras haber derrocado a Jimenes, de cuyo gobierno había sido vicepresidente, rechazó esa demanda y no reconoció la acreencia reclamada. La Improvement sometió entonces el asunto al gobierno de Estados Unidos, que decidió intervenir directamente, en el entendido de que la búsqueda de una solución a la deuda externa de la República Dominicana era una salida que le permitía, en tanto enclave geográfico privilegiado, la tutela de la región del Caribe y la exclusión de ella de los países europeos, favorecedores del uso de la fuerza para intervenir en aquellos países en los que los intereses económicos de sus ciudadanos se veían amenazados.

La salida contemplada fue someter el asunto a un arbitraje internacional, el primero al que se abocó la República Dominicana en el siglo XX y que culminó en el Laudo Arbitral de 1904, el cual sería trascendido por dos convenciones que, en el criterio unánime de nuestra historiografía, sometieron la economía dominicana a la tutela de los Estados Unidos. Tanto el Laudo Arbitral de 1904 y las convenciones de 1905 – implementada a través del Modus Vivendi – y 1907 resultaron violatorias de la Carta Magna y permitieron a los Estados Unidos no solo ejercer un control absoluto sobre las finanzas dominicanas sino también expandir su hegemonía en el Caribe y, finalmente, ocupar nuestro territorio por ocho años alegando la violación de la convención de 1907.

En próximas entregas conoceremos en detalle estos convenios.

Edwin Espinal Hernández

Edwin Espinal Hernández

El autor es abogado e historiador. Twitter: @edwinespinal09


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