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Al tomar decisiones, ¿eres maximizador o satisfactor? Descúbrelo en este test

Al tomar decisiones, ¿eres maximizador o satisfactor? Descúbrelo en este test

El maximizador compara mucho antes e incluso después de tomar una decisión para cerciorarse de que fue la mejor. El satisfactor, en cambio, deja de buscar en cuanto encuentra algo que satisface sus estándares.

Erich Fromm escribió en un libro llamado El miedo a la libertad que en el mundo moderno la gente vive acosada, no por la falta de oportunidades, sino por la abundancia de estas. Hoy resulta normal que luchemos por tener más opciones para elegir y nos sintamos tristes o frustrados cuando solo encontramos una alternativa. Incluso la lógica sugiere que tener varias opciones al momento de escoger nos permitiría llegar a tener lo que realmente nos hace felices. Desafortunadamente no sucede así: en la medida en que aumenta el número de opciones disponibles para elegir somos más infelices.

¿Por qué pasa esto? ¿Qué problema supone para la forma en la que tomamos decisiones en nuestras finanzas, y qué podemos hacer al respecto?

Algunas de las investigaciones que se han realizado sobre la forma en la que tomamos decisiones sugieren que hay dos posiciones que podemos asumir a la hora de elegir: buscar lo mejor o conformarnos con lo suficientemente bueno. En cada uno de nosotros prima una u otra faceta con implicaciones sobre nuestra satisfacción y felicidad. Para descubrir cuál es la tuya realiza el siguiente ejercicio:

Contesta las siguientes diez preguntas con una calificación de 1 a 4, en donde 1 será no estoy para nada de acuerdo y 4 estoy completamente de acuerdo.

1) Cuando veo la televisión, suelo pasar canales (zapping) en vez de quedarme viendo solo un programa.
2) Suele resultarme difícil comprar, porque no lo hago hasta que encuentro justo lo que quiero.
3) Tardo bastante en escoger una película para ver en casa porque suelo considerar multitud de opciones.
4) A veces pienso en las oportunidades que he perdido en la vida.
5) Me gusta pensar en todas las opciones antes de tomar una decisión.
6) No me gusta tomar decisiones irreversibles.
7) Cuando he tomado una decisión, a menudo me pregunto cómo habrían salido las cosas de haber hecho una elección diferente.
8) Me resulta difícil conformarme con algo menos de lo que desearía.
9) Cuando me meto en internet suelo navegar por todas partes pasando rápido de una página a otra.
10) Pocas veces me siento satisfecho con lo que tengo, porque me resulta fácil imaginarme consiguiendo algo mejor.

Suma los puntos de cada pregunta para conocer el resultado: Si obtuviste más de 20, la estrategia que predomina en la forma en la que tomas decisiones es la de maximización. Si obtuviste menos de 20 es la búsqueda del mínimo satisfactorio.

¿Qué implicaciones tiene esto en la forma en la que tomamos decisiones financieras?

El maximizador es una persona que compara mucho antes y después de tomar una decisión para cerciorarse de que fue la mejor. El satisfactor, por el contrario, deja de buscar tan pronto como encuentra algo que satisface sus estándares. El maximizador lee foros, consulta las opiniones de otros usuarios, las críticas de los expertos, busca detenidamente información en las etiquetas y gasta mucho tiempo en dar un veredicto.

Las estrategias maximizadoras resultan útiles hasta cierto punto. Sin embargo, cuando las alternativas exceden el tiempo disponible para elegir, o la capacidad cognitiva de nuestro cerebro, se genera una molestia por no haber alcanzado a comparar todas las opciones disponibles. Desafortunadamente los maximizadores son –en promedio– menos felices con los frutos de sus esfuerzos; en parte, porque la alegría de ver que han tomado una mejor decisión que su vecino es poca si se compara con la gran insatisfacción que les produce darse cuenta de lo contrario.

Desafortunadamente los maximizadores son –en promedio– menos felices con los frutos de sus esfuerzos.

Ciertamente no podemos evitar que haya cada vez más opciones para toda elección que enfrentamos a diario: desde qué gaseosa comprar para calmar la sed hasta qué carrera estudiar o con quién casarnos. Sin embargo, quisiera proponerles un ejercicio para simplificar el proceso y garantizar mayor satisfacción con algunas de las decisiones más importantes de nuestras vidas.

Supongamos que el mes entrante vence nuestro contrato de arrendamiento y queremos buscar un apartamento para mudarnos. En Bogotá, por ejemplo, es una tarea muy dura, entre otras porque no es posible contar con suficiente tiempo para ir a visitarlos todos por las distancias y los tiempos de desplazamiento.

Lo que haremos entonces será hacer una lista y ordenar de mayor a menor los aspectos que más nos importan al elegir un apartamento. En mi caso diré, por ejemplo, que el primer lugar es la distancia al transporte público y pondré un límite: no más de 5 minutos caminando al paradero de bus; en segundo lugar diré que el precio del alquiler y pondré como límite no más de 600 USD por mes; en tercer lugar el número de habitaciones y baños y pondré como límite no menos de 2 de cada uno; y, en cuarto lugar, diré que la posibilidad de tener un perro.

Más opciones complican las decisiones por un principio fundamental en finanzas: elegir supone siempre un costo de oportunidad; es decir, estamos dejando de tener, ser o hacer algo más.

Lo siguiente que haré será utilizar esos cuatro criterios como filtro. De todas las opciones disponibles eliminaré aquellas que no cumplan con la primera condición –es decir, que queden a más de 5 minutos del paradero del bus–. Las opciones que me quedan las filtraré con la segunda condición, solo dejaré aquellas que valgan menos de 600 USD por mes y así sucesivamente y en estricto orden con las características que he definido hasta que tome una decisión o haya reducido suficientemente las opciones para evaluar los aspectos secundarios de las finalistas.

Este proceso, conocido como eliminación por aspectos nos permite eliminar opciones que no cumplan con nuestros criterios aunque sean maravillosas en otros. De esta manera tenemos un marco para tomar decisiones y evitar el arrepentimiento más adelante.

Recuerda: más opciones complican las decisiones por un principio fundamental en finanzas: elegir supone siempre un costo de oportunidad; es decir, estamos dejando de tener, ser o hacer algo más. En la medida en que tengamos más opciones, tendremos  más costos de oportunidad que comparar y eso, incluso, puede bloquearnos hasta el punto de optar por no hacer nada.

Está demostrado que tener más opciones conduce a la insatisfacción, a pesar de que vivimos en un mundo en donde –como diría Barry Schwartz– la abundancia es la medida del progreso. Si bien los maximizadores tienen más probabilidad de conseguir lo que quieren, puede que no siempre quieran lo que consiguen; en este contexto nos puede ayudar ese viejo refrán que dice que la felicidad reside en querer lo que tienes y no en tener lo que quieres.


Una colaboración de Tranqui Finanzas para Argentarium.com. Publicación original aquí
Juan Camilo González Trujillo

Juan Camilo González Trujillo

Juan Camilo González Trujillo: Founder & CLO de Tranqui Finanzas, una empresa del portafolio de 500Startups. Financial Planner, investigador y especialista en diseño y evaluación de proyectos de Educación Financiera. Docente e investigador en finanzas personales de la Facultad de Finanzas y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.


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