¿Qué hago con los servicios financieros de alguien cercano que fallece? (1/2)

¿Qué hago con los servicios financieros de alguien cercano que fallece? (1/2)

Mucho decimos y escuchamos decir que la muerte es el hecho más cierto que tenemos los vivos, pero por más que lo escuchemos o repitamos casi nunca logramos escaparnos de las tribulaciones que generalmente le acompañan. Esto abarca todos los aspectos que intervinieron en la vida del fallecido, lo que incluye sus finanzas, especialmente, las deudas y depósitos en bancos. Aquí les dejo algunas recomendaciones que entiendo claves a la hora de ordenar las finanzas en bancos de un finado:

Como las sorpresas solo son aconsejables los días de cumpleaños, lo primero que debemos hacer es informarnos. Recomiendo realizar una búsqueda en todo el sistema financiero nacional que abarque cualquier producto o servicio abierto que, de forma individual o conjunta, haya poseído la persona fallecida. Hacer esto no tiene costo para el solicitante ni supone un trámite complejo, aunque toma algo de tiempo.

Esto se realiza ante la Superintendencia de Bancos. Específicamente, se deposita una solicitud escrita en la Dirección de Protección al Usuario de Productos y Servicios Financieros o Prousuario y se presentan aquellos documentos que prueban una vinculación legítima con el fallecido, tales como actas de nacimiento, defunción, copias de documentos de identidad, entre otros. Obtener el resultado puede tardarse varias semanas, pero se consigue un informe detallado de todos los servicios que se encuentran abiertos a nombre del finado, en cualquier entidad del sistema, ya sean depósitos o deudas, de forma individual o conjunta.

Si se trata de cuentas abandonadas, que son aquellas que acumulan más de 10 años de inactividad (no importa el momento de la muerte), la información debe procurarse en el Banco Central de la República Dominicana. Si, en cambio, queremos indagar sobre aquellas inversiones que pudieron efectuarse en el mercado de valores del país, entonces la solicitud de consulta debe hacerse por ante el Depósito Centralizado de Valores Dominicano (Cevaldom).

Aún si el fallecido o la fallecida hubiera sido en vida una persona organizada y pudo informar de estos temas, los beneficios de hacer la consulta abierta al sistema siempre son mucho mayores que los esfuerzos que supone, puesto que permitirá obtener una información detallada que resultará clave en la disposición final de los bienes o la extinción de los compromisos u obligaciones pendientes, si fuere el caso. Una vez obtengamos las informaciones deseadas, podremos proceder a dilucidar qué haremos con cada uno de estos “productos” abiertos.

Aún si el fallecido o la fallecida fue una persona organizada y pudo informar de estos temas, los beneficios de hacer la consulta abierta al sistema siempre son mucho mayores que los esfuerzos que supone.

Para los depósitos en cuentas corrientes de ahorro o certificados, no importa si están bajo la titularidad exclusiva del finado o fue abierta de forma conjunta con otra persona bajo las modalidades “y” u “o”, debemos agotar los trámites legales correspondientes para la recuperación de los montos depositados. Estos trámites implican el pago de los impuestos sucesorales, así como la determinación de herederos y acuerdos de partición amigables o judiciales.

En cuanto a las deudas, ya sea mediante tarjetas de crédito o préstamos en cualquier modalidad, es necesario conocer si dichos financiamientos incluían de forma voluntaria u obligatoria algún tipo de cobertura de seguro de vida (o de muerte, como yo le llamo), lo que podrá ser consultado a la entidad financiera a través de la Superintendencia de Bancos, bajo el mismo mecanismo de consulta que indiqué previamente, e incluso de forma concomitante con la consulta inicial.

Como los dominicanos generalmente somos incrédulos ante las informaciones que recibimos por la vía institucional, más de uno de los amigos lectores podría dudar de la sinceridad de la respuesta sobre la cobertura de seguro de vida en un financiamiento bancario, habidas cuentas del conocimiento que podría tener la entidad sobre el fallecimiento del titular. Entonces, les podría sugerir que soliciten un desglose de los movimientos de ese financiamiento en los últimos tres meses al menos y ahí se podría verificar si el titular estaba pagando esa cobertura o no, y por ende, si se encontraba protegido por la misma.

Destaco que en la práctica bancaria las coberturas de seguros de vida en financiamientos son únicamente obligatorias para los préstamos hipotecarios y, aún en estos casos, se producen exclusiones por razones de edad o enfermedad.

Como vemos, para decidir las acciones a tomar sobre los productos y servicios financieros abiertos a nombre de personas fallecidas, no hay secretos del más allá: necesitamos proceder en el mismo orden que en el resto de las decisiones en materia financiera y, esto es, informándonos adecuadamente en las fuentes en que reposan dichas informaciones… Hasta que la muerte nos separe.


*El autor es especialista en regulación de mercados financieros.


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  • Dominicano

    Saludos Sr. Julio, con relación al seguro de vida, este es obligatorio inclusive para préstamos sin garantía. En caso de que usted se niegue a pagar este seguro, la entidad financiera simplemente no hace negocio con usted. Creo que la Superintendencia de Bancos debe de supervisar esta practica, ya que aumenta el pago que deben hacer los usuarios por el préstamo obtenido.

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