El paraguas

El paraguas

A la memoria de AGE.

De que la tormenta viene, viene. Por algo estamos en temporada ciclónica (y crisis global). La pregunta es si será una “jarinita”, un chubasco o un huracán. Mientras tanto, podría ser buena idea ir buscando un paraguas. Si no tiene uno, procúrelo. ¿Será su banquero, que le regaló más de uno durante las “ferias” de los últimos años, quien se lo extenderá? O, como en el chiste, ¿le quitará el banco la sombrilla justo cuando el sol se oculta y comienza la lluvia?

Los lectores escriben 

En las últimas semanas, no han sido pocos los lectores que, preocupados por la cambiante situación financiera (y específicamente las alzas en las tasas de interés), me escriben sobre los niveles de deuda que acumularon y las opciones que tienen a su alcance para manejar esos compromisos: ¿Cómo puedo reducirlos? ¿Será buena idea “consolidar” mis balances? ¿Cancelo tarjetas?

El millón de almas nuevas  

No sorprende. En los últimos tres años, el total de plásticos aumentó 80% o 606 mil nuevos “tarjetahabientes”, con balances solamente en tarjetas de crédito de RD$15 mil millones. Si las tasas de interés superan el 100% (en promedio), equivale a más de mil millones de RD$ en gastos mensuales. ¡Por este concepto solamente!

En préstamos a la vivienda, el crecimiento fue mayor. Estimo que la banca otorgó 40 mil créditos nuevos por este concepto, para un total endeudado de RD$30 mil millones. Ya van RD$45 mil millones. Más de 350 mil almas se endeudaron para su vehículo y otras cositas, por un total de RD$32 mil millones. Sumen. A mí me da un millón de nuevos deudores y más de RD$90 mil millones en préstamos personales.

Algunos consejos 

 Pase lo que pase, y siempre que esté dentro de sus posibilidades, no deje de honrar sus compromisos financieros. Mayor será el costo de no contar con el crédito bancario durante los próximos siete años. Cuídelo.

Haga este cálculo: ¿cuánto ha gastado en principal, interés, seguro y comisiones bancarias durante los últimos meses?

¿Cuánto en comida y educación? Si el primer dato excede el 40% de sus ingresos, o el gasto en comida y escuela, hay un problema. Con el aumento en las tasas, estará trabajando para el inglés, perdón, el banco.

Así como estimó lo que le paga al banco, hago lo mismo para sus demás gastos. Es decir, prepare un presupuesto familiar que contemple todos los gastos y establezca cuáles son “discrecionales” (la cenita, el viaje, aquel mueble) y cuáles no.

Junto a su pareja revise las prioridades de tal forma que puedan lograr un excedente, así sea mínimo, para ir haciendo abonos adicionales a sus compromisos bancarios.

Si tiene el título de algún activo fijo (¿un solar?) disponible, antes de venderlo para saldar las deudas, hable con su banco para consolidar todas sus deudas en una sola. Ya que algunos de esos préstamos habrán sido dados sin garantías, el banco debe mejorarle las condiciones, en cuanto a plazo y tasa de interés. Trate de fijar la tasa por seis o doce meses, si puede. Recuerde: cualquier tasa de interés (¿por debajo del 30%?), será mejor al 150% que paga en sus tarjetas de crédito.

En el plan de pago del préstamo consolidador, establezca abonos especiales, a coincidir con la regalía o el doble sueldo.

Toca el paso más difícil: busque sus tijeras y corte los “plásticos” por la mitad. Ojo: córtelos (o guárdelos bien y olvide donde). No las cancele. Conviene mostrar que usted tiene capacidad de crédito, por lo que valdrá la pena mantener sus tarjetas aunque no las utilice, así tenga que pagar la membresía anual. Vendrán mejores tiempos. Pero la idea no es consolidar deudas para liberar límites y consumir más.

Hasta tanto usted logre un mayor control de sus finanzas personales, recomiendo que pague todo en efectivo. Así le dolerá más, créame. Cual si fuera un régimen de gimnasio, haga este compromiso en firme. Mejor ahora que cuando le dé un ataque de nervios.

Mi banquero y yo

Quiero pensar que ese millón de almas recientemente endeuda- das, contarán con el apoyo de un sistema bancario que les ayude a pasar esta tormenta (que pasará, lo aseguro).

A nadie le conviene la quiebra masiva de la clase media, al es- tilo argentino, que quizás por primera vez llegó a acumular tanta (¡pero tanta!) deuda en tan poco tiempo.

Confío en que la banca tomará la iniciativa, con el apoyo de las autoridades, paraacomodar las nuevasrealidades de sus clientes. Hasta ahora no lo harecibido, ni de la política monetaria (¿comprensiblemente?) ni la fiscal (¡vergonzosamente!). Eso sí, los políticos van y vienen. Los clientes, si se van, no vuelven. Cuídenlos. Compartan el paraguas.

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.




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