Testimonio: Me aumentaron la tasa de interés del préstamo, ¿qué puedo hacer?

Testimonio: Me aumentaron la tasa de interés del préstamo, ¿qué puedo hacer?

La vida se compone de dos acciones: las que estudias y evalúas a fondo; y están aquellas que por su simpleza, crees que no tendrán mayor trascendencia. Con una de esas últimas he llegado a lugares que no imaginé, como por ejemplo: escribir estas líneas.

El título de este artículo es una de esas notificaciones bancarias que esperas nunca recibir. Pero están allí, a la espera de cumplir su plazo, para decir: “Presente”.

Sea cual fuere la razón para solicitar un crédito bancario; debemos tener claro que la relación entre tasa de interés y préstamo es como el día y la noche, es decir, no existe uno sin el otro. Y es nuestra responsabilidad entender el compromiso que estamos asumiendo como usuarios bancarios.

Alguien una vez me dijo: “Las tasas de interés son la rentabilidad del banco, es la ganancia que obtienen por el dinero que te prestan”. Me hizo sentido, ¿quién presta sin nada a cambio? A veces creo que ni las madres, algún favor te piden más adelante (aunque lo hagan desinteresadamente y no sea económico). Atendiendo a esto, a mayor tasa, mayor beneficio para la entidad bancaria. Pero ¿qué pasa cuando adquieres un préstamo con tasa fija? ¿La entidad deja de ganar? No lo creo…

Es nuestra responsabilidad entender el compromiso que estamos asumiendo como usuarios bancarios.

Cuando tomé la decisión de optar por un préstamo personal, me percaté de que mientras más tiempo la tasa permanecía sin variación, mayor era la misma. Por ejemplo: 15% fija a 12 meses; 20% fija a 24 meses, y así. Esto nos lleva, como usuarios, a siempre elegir la más baja –aunque sea fija por menos tiempo- y olvidar el asunto.

Cuando acordamos en la firma del contrato una tasa fija por un período de tiempo, es SOLO por ese período, y podemos dar por hecho que, al concluir, será revisada, estemos pendientes o no. Pocas veces permanece igual, en otras ocasiones aumenta según las condiciones del mercado y rara vez (no es imposible) baja.

Yo recibí la notificación de ajuste de tasa (puntual a los 6 meses) donde realizaron un incremento a de 3 puntos porcentuales, efectivo en la próxima cuota (en 25 días). Me alarmé, me molesté, me enfurecí; busqué la copia que tengo del contrato firmado para ver las condiciones, e incluso deseé haber tomado la tasa más elevada para mantenerla fija por más tiempo, ya que a ese paso de revisión bianual y con incrementos de 3%, pronto llegaría a ese monto. ¡Que boba al desear eso!

Entendí que la desesperación es la madre de las locuras (así como la necesidad es la madre de las ideas). La información siempre será nuestra aliada. Antes de elegir esa entidad bancaria, evalué otras, revisé nuevamente a fines de ver lo que ofrece el mercado y cuáles son las nuevas condiciones. Recordé las palabras que una vez me dijeron sobre la ganancia de las entidades bancarias y sobre todo quien regula y marca la pauta: El Banco Central.

Siendo ingeniera de profesión y habiendo pasado contabilidad en “C”, entré al enlace del Banco Central, esperando encontrar algún letrero en neón que me dijera que esto no era posible, y lo encontré! El informe de tasas activas (el cual aún conservo) allí aparece por mes e incluso clasificado por sector. Agradecida con mi profesor de ingeniería económica, lo descargué. Y respaldada por la información que tenía, me dispuse a escribir solicitando una nueva revisión a la tasa del préstamo en cuestión. Y fui escuchada por mi entidad bancaria. Con quienes siempre me he sentido apoyada.

Dicen que la suerte es estar en el momento justo a la hora precisa, quizás fue la apertura de la entidad bancaria, el caso es que me considero afortunada, ya que gracias a obtener la información en el momento indicado, pude manejarme de forma adecuada y lograr el cometido.

Soy una ciudadana más, usuaria de las entidades bancarias; para nada experta en finanzas. Pero definitivamente alguien curiosa y en búsqueda del conocimiento. No es inteligente asumir compromisos con dudas, en ningún aspecto de nuestras vidas, incluyendo el económico. Así como no podemos predecir el futuro y los cambios que trae consigo, tampoco nos echemos a dormir en nuestros laureles, pensando que las tasas de interés “fijas” no varían.

Noemí Suárez Cabral

 


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