Testimonio: Saliendo de un hoyo financiero tras estudiar con crédito educativo

Testimonio: Saliendo de un hoyo financiero tras estudiar con crédito educativo

La conversación informal durante la celebración de la Expo Cibao más reciente había quedado inconclusa. Días después, Ana María* nos escribió este mensaje, contando cómo había terminado su historia:

Estimado Alejandro,

Dicen que una historia sin final no es una historia y he decidido contarte el final por este medio, ya que no pude en la Expo Cibao.

Hace aproximadamente un año y 5 meses me gradué de la carrera de Estomatología en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Como te había comentado, hace un año empecé a preocuparme y a buscar orientación para organizarme mejor económicamente y ver de qué forma podría pagar mensualmente mi crédito universitario.

El pago mensual mínimo era RD$12,300.00, cuando mi sueldo mensual era de RD$10,000.00. Y ese no era mi único compromiso.

Literalmente, cuando adquirí el crédito, no sabía en el gran problema en que me estaba metiendo. Era joven y sin experiencia en cuanto a educación financiera se refiere. Lamentablemente, cuando vine a entender qué estaba sucediendo, era muy tarde.

La verdad, es que estaba desesperada y no sabía qué hacer. Lógicamente el primer paso era conseguir un trabajo lo más rápido posible una vez me graduara, y así lo hice. Empecé a trabajar en un centro dental privado. En el mismo debía dar el 60% de lo que ganaba al centro y el resto correspondía a mi sueldo mensual. Cabe destacar que mis ingresos eran variables, pues dependía de la cantidad de pacientes que atendiera y de qué se hicieran. En fin, mis ingresos estaban muy por debajo de mis gastos mensuales.

Estamos hablando de que debía empezar a pagar el crédito en diciembre y estábamos en agosto. A partir de la graduación, la universidad te da un plazo de cinco meses para empezar a pagar.

Entonces fue cuando decidí escribirte a tu correo. Me pediste rápidamente informaciones necesarias para poder ayudarme y te conté mi historia.

Recuerdo que por más que tratábamos de buscar la solución a mi problema simplemente no la había en ese momento, porque lo que ganaba, simplemente, no me alcanzaba.

En ese momento me hiciste aterrizar aún más y me hiciste comprender de una manera mas clara y lógica lo que estaba sucediendo.

La verdad es que empecé a llevar a mis familiares al centro dental para aumentar mis ingresos mensuales, busqué parientes por doquier.

Un buen día, se me presentó una gran oportunidad; una oportunidad que no podía desaprovechar. Dicen que las oportunidades son para aprovecharlas y sacarles el mayor de los frutos, y eso fue lo que hice.

Uno de mis familiares quedó encantado con un trabajo que le hice y por esa razón decidió referirme a una amiga que había llegado de los Estados Unidos y quería arreglarse todos los dientes. La paciente tenía que hacerse un trabajo enorme en su boca. Pero había un inconveniente, tenía que dar el 60% de lo que ganara.

Decidí, pues, hablar con un colega que trabaja de manera independiente para que me alquilara varios días, por unas horas, su consultorio. Accedió a alquilármelo en las mañanas; tres horas por RD$2,500 pesos cada vez que fuera.

Me tomó una semana terminar el trabajo por completo. Resultó que me gané alrededor de RD$200,000, después de restar los gastos de alquiler del consultorio, laboratorio y materiales.

Al principio no sabía qué hacer con dicho dinero. Pensé: si lo doy todo a la universidad en algún momento me tocará pagar el resto, y ¿de dónde lo voy a sacar?

En estos momentos tengo un plan de ahorros bien rígido… Realmente, lo más importante es enfocarse en resolver los problemas.

Decidí empezar a buscar locales en lugares céntricos y con precios que estuvieran a mi alcance. Encontré uno súper pequeño, pero a un precio que no podía rechazar.

Compré materiales gastables, un escritorio pequeño, un sillón dental y una silla. Quité el abanico de mi habitación y lo instalé en el consultorio, para no consumir mucha energía con un aire acondicionado, y empecé a trabajar.

Entonces ya no me estaba ganando el 40% sino el 100% de lo que generaba. Y cada mes me iba mejor.

A medida que pasaron los meses compré un aire acondicionado y pagué los meses atrasados de la universidad.

En estos momentos tengo un plan de ahorros bien rígido junto a mi novio. Estamos evitando cualquier tipo de gasto innecesario para poder casarnos al final del próximo año, si todo sigue como va.

Realmente, lo más importante es enfocarse en resolver los problemas. Y eso se lo agradezco mucho porque, gracias a sus consejos, me esforcé en buscar una solución y ahora pienso las cosas más de 10 veces antes de tomar una decisión financiera.

Sé que en mi caso también puede ser que haya tenido un poquito de suerte con esa paciente, algo que no es tan común, y más con la situación económica del país. Pero también influyó mucho el hecho de que me esforcé llevando a familiares, amigos y vecinos al centro dental. Y todos esos pacientes ahora se atienden conmigo y me refieren a sus amigos y familiares.

De haber sido distinto, ¿dónde estuviera parada ahora mismo? A lo mejor, ahogándome con las deudas.

También pienso que de los errores se aprende y que no siempre lo que creemos que fue un error lo fue.

Me hubiese gustado que alguien me advirtiera, a tiempo, del problema en el que me estaba metiendo, y sobre el crédito educativo, que no es lo que en su momento me parecía.

Con un pequeño ahorro habría evitado muchos dolores de cabeza ya que los instrumentales son costosos, muchas veces hay que pagar pacientes para pasar los objetivos del semestre, el transporte y más.

Sería de gran ayuda si se impartieran charlas en los colegios sobre esa gran decisión: financiar los estudios en la universidad.

Gracias. Le debo mucho por sus consejos.


*Ana María es un nombre ficticio. La autora de esta carta prefiere mantener reserva de su nombre.

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