Cómo me defendí cuando intentaron cobrarme más del 200% de lo que debía

Cómo me defendí cuando intentaron cobrarme más del 200% de lo que debía

¡Hola! Quiero compartir mi testimonio con ustedes ya que lo que me pasó es algo bastante usual y podría ocurrirle a cualquiera.

En noviembre de 2016 se me presentó una emergencia y me encontré en la obligación de solicitar un préstamo rápido de RD$80,000.00, con la intención de saldarlo en menos de seis meses.

Terminé solicitando un préstamo a una compañía con una estructura que parecía similar a la de una financiera, con un 5% de interés mensual sobre el saldo insoluto, por un plazo de 36 meses (para que la cuota no fuera tan alta).

Lo hice a sabiendas de que la tasa era alta, porque tenía la posibilidad de saldar el préstamo de manera anticipada sin penalidad, condición que me “vendieron” insistentemente, pues era la única que me interesaba (estaba tan apurada que casi ni me importaba el interés).

Leí minuciosamente el contrato de préstamo, pues acostumbro a hacerlo y principalmente para asegurarme de que la posibilidad de saldo anticipado se encontraba disponible sin penalidad y de cómo serían aplicados mis pagos.

Aunque no pueda cambiar el documento, sí puede cambiar su decisión de hacer negocios o no con una empresa.

En marzo del año en curso, solo con cuatro cuotas pagadas del préstamo, me acerqué a la empresa para solicitar mi balance de cancelación, pues estaba en la disposición de cancelarlo en abril.

Ahí fue cuando se me informó que el monto a pagar para saldo era de RD$184,236.92, es decir, más del 200% del capital prestado (¡hasta una certificación me entregaron diciendo esto!).

Me explicaron que me estaban cobrando los intereses de los meses que me faltaban del préstamo. Ante esta situación, imagínense la indignación, la impotencia, el desamparo que sentí, pues no podía creer que había caído en tremendo “gancho” tan injusto.

Luego de sacudirme el choque inicial, procedí de inmediato a leer mi contrato, sin encontrar cláusula alguna que indicara esta disposición.

Posteriormente, y luego de identificar que cobrarme esos valores es evidentemente ilegal, consulté una abogada especialista en la materia y a Alejandro Fernández W., reconociendo su vasta experiencia financiera y comprobada vocación de servicio. Ambos me indicaron lo mismo, que se trataba de una ilegalidad sin fundamento alguno. “Entiendo que no es legal”, me escribió el señor Alejandro, y me sugirió llevar el caso a ProConsumidor si era necesario.

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Con el respaldo de estas consultas, la indignación encendida y mi contrato en mano, me acerque a la institución a “regarme” (como en buen dominicano se debe decir), y a reclamar mis derechos, dejándoles bien claro que no se saldrían con la suya, pues conozco perfectamente los derechos que me asisten y estaba en disposición de llegar hasta las últimas consecuencias con la ley de mi lado.

Eventualmente, me contactaron diciendo que el “Comité Administrativo” había decidido “perdonarme” las comisiones adelantadas y que podría solicitar el balance de cancelación actual sin estos valores, cuando considere.

Aún así continuaban tratando de engañarme diciéndome que mi balance de cancelación era de RD$82,000.00, a lo que les respondí que en su contrato dice que las cuotas comprenden: “pago de los intereses y una amortización al saldo del capital prestado”. ¿Cómo era que el capital aún no bajaba, sino que aumenta?

Finalmente, me proveen una suma razonable, alrededor de RD$76,000.00, lo que sí se corresponde con la forma de pago establecida contractualmente. ¡Pude saldar mi préstamo en abril, bajo las condiciones en que me fue otorgado!

Quise compartir esta historia, pues tenemos que estar pendientes de estos abusos y, siempre, LEER el contrato, pues aunque no pueda cambiar el documento, sí puede cambiar su decisión de hacer negocios con una empresa, o por lo menos entrar en el “lío” con conocimiento de causa.

Además, nunca se puede tener miedo a pedir ayuda de los que saben más y llevarse de sus consejos, para morirse de viejo.

Gracias a Argentarium por ayudarme y permitirme el foro para compartir mi historia!


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Por razones personales la autora prefiere hacer reserva de su nombre.


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