Testimonio: “Estaba desahuciado para las entidades bancarias… ahora soy un cliente renovado”

Testimonio: “Estaba desahuciado para las entidades bancarias… ahora soy un cliente renovado”

Muchos de nuestros lectores aprovechan la información que servimos para mejorar su perfil financiero, y eso nos satisface inmensamente. Para eso, pues, trabajamos. Hay otros que van más allá y se convierten en multiplicadores de los conocimientos que les resultaron útiles. Este es el caso de este lector*, que no solo socializa recomendaciones con los amigos con dificultades financieras, sino que también se animó a escribir la historia de cómo superó una mancha que creía indeleble: una deuda castigada en los registros de información crediticia.

Valoramos mucho su gesto y esperamos que su ejercicio resulte provechoso para otros/as.

A continuación reproducimos el relato:

Esta es mi historia de cómo pasé de ser un desahuciado para las entidades financieras a un cliente con potencial y renovado.

Todo esto empezó alrededor del año 2009, cuando una entidad financiera me otorgó mi primera tarjeta de crédito (mi primera experiencia con producto financiero alguno). El límite era de 5 o 6 mil pesos, no recuerdo bien. Para esa fecha había nacido mi primer hijo y yo utilizaba la tarjeta para todo, mi salario no era muy atractivo.

En un momento me vi en la encrucijada de cobrar y tener que destinar el total de mi salario a pagar el balance al corte de la tarjeta. Luego no pude hacerlo, y allí iniciaron los problemas. Como no podía pagar el total adeudado al corte, realizaba pago mínimo (pensaba que me la estaba comiendo con eso). Llegó un momento en que ya ni siquiera pagaba el mínimo y empezaron las gestiones de cobro. Llegué a un acuerdo con la entidad financiera para poder saldar, pero la verdad es que no pude cumplir por el tema de mis pocos ingresos. Fue en ese escenario que dejé de pagar las cuotas del acuerdo y acabé en legal.

En mi trabajo fui escalando y llegué a puestos mejor remunerados, pero no era mi prioridad saldar esta cuenta. A pesar de que ya podía hacerlo, no le veía la importancia.

En eso pasé varios años y me iba dando cuenta de que para conseguir varias de las metas que me planteaba para mi madurez, necesitaba tener un buen historial de crédito. Fue allí cuando me di cuenta de lo que significa estar clasificado como moroso.

Para febrero de 2019 ya mi puntaje estaba en 872 de 950, categoría platinum. Me di cuenta de que la tarjeta de crédito que había sido castigada, y por la cual pasé todo esto, ya no aparecía en el historial. Clic para tuitear

Pasaba el tiempo y siempre tenía esto de estar en legal pendiente en mi cabeza. Cada vez que pasaba por una feria de vehículos, feria de préstamos hipotecarios, en fin… volteaba la cabeza y me sentía muy mal por pensar que nunca podría acceder a esas facilidades. A todo esto, mi esposa nunca supo de la situación y a veces me sugería tomar algún electrodoméstico a crédito. Me rompía el alma saber que no podía hacerlo por mi mal manejo, le decía que lo compraríamos al contado cuando se pueda, ella no entendía nada porque no le expliqué.

Pasé un buen tiempo con ese sentimiento. Ya había escuchado de muchas personas que si entrabas a Cicla (como popularmente se les conoce a los burós), nadie te podía sacar, y que aunque pagues esa mancha se quedaba en tu historial.

Aún así, me llené de valor y en diciembre de 2014 me comuniqué con la oficina de abogados que gestionaba mi caso y saldé la tarjeta. Pensé que era menos mala la situación, pues ya por lo menos había pagado. En el buró, todo seguía igual a pesar de eso, aún era un “leproso bancario”, como leí en un artículo de Argentarium.

Meses antes, leyendo el periódico Diario Libre, había dado con un artículo titulado Recomenzar: paso a paso (1/2), donde Alejandro Fernández W. explica cómo es posible “limpiar” un historial crediticio. “¡Hágase la luz!”, me pareció escuchar. Despertó mi interés y le escribí por Twitter al autor para ver cuándo publicaba la segunda parte, estaba ansioso.

En mi búsqueda me topé con Rexi Finanzas y vi que tenía relación con el señor Alejandro, fue allí cuando le escribí al correo  rexi@fintech.do mi situación y estos muy amablemente me indicaron llamar al programa Argentarium Radio y realicé mi consulta en vivo. Me dieron todas las orientaciones necesarias y ¡manos a la obra!

Dejo esta lista de los pasos que seguí y algunos consejos que apliqué, para deudores a los que le resulte de utilidad:

      • Conocer cuál era mi situación. Consulté mi historial crediticio, lo cual nunca había hecho, en los dos burós del país. Mi score no podía estar peor, en uno de ellos estaba en 150 porque no puede ser más bajo.
      • Me dirigí a una entidad financiera que tiene productos para personas que quieren recuperar su crédito. Saqué un certificado financiero por $10,000 pesos y me otorgaron una tarjeta de $9,000 pesos respaldada por el certificado.
      • Siguiendo consejos de Argentarium, no gastaba más del 50% del límite de la tarjeta ($ 4,500 pesos o menos mensualmente).
      • Nunca me retraso en el pago y siempre pago el total del corte, nunca hago pagos mínimos. En otras palabras, no me financio con la tarjeta de crédito.
      • Consumo inteligente. Hacer consumos luego del corte te da más tiempo para pagar.
      • A los cinco meses consulté mi historial nuevamente para ver los avances y ¡oh sorpresa! Pasé de 150 a 502 en mi score. Me atendió la misma persona que la primera vez y se sorprendió del cambio. Me preguntó que cómo lo había hecho, le expliqué y me felicitó.
      • Como a los siete meses saqué otro certificado por $ 50,000 pesos y me otorgaron un préstamo de $ 45,000 pesos garantizado por el certificado. El dinero del préstamo lo coloqué en mi cuenta de ahorros, el objetivo era mejorar el historial de crédito, no gastar el dinero.
      • Al año me llamaron de una asociación de ahorros y préstamos y me ofrecieron otra tarjeta (eso nunca había pasado), pero esta con un límite de RD$ 22,000. Con esta tengo el mismo manejo que con la anterior.
      • Seguía cada cierto tiempo monitoreando mi score, tengo acceso a tres consultas gratis en el año.

Para febrero de 2019 ya mi puntaje estaba en 872 de 950 (categoría platinum). Me di cuenta de que la tarjeta de crédito que había sido castigada y por la cual pasé todo esto desapareció del historial. Esto porque la Ley de Habeas Data establece que la información solo permanece en el historial por 48 meses, y este plazo se cumplió en diciembre de 2018.

Ese día, luego de ver mi score, lo primero que hice fue detenerme en una orilla, en la 27 con Defilló, y escribirle por Twitter a Alejandro para agradecerle. Desde entonces lo he visto varias veces y no dejo pasar la oportunidad para hacerle el saludo, se merece todo mi respeto y admiración.

Agradezco a Dios por haber puesto en mi camino justamente la información que necesitaba.

Me he convertido en multiplicador de mi experiencia y he ayudado a compañeros que, al igual que yo, pensaban que estaban perdidos.


*Prefiere reservar su nombre.


Volver Arriba