Testimonio: “Nunca había escuchado un ‘usted no califica’ que me doliera tanto”

by Redacción Argentarium | Feb 28, 2018 3:49 pm

Hola Alejandro,

Qué gusto saludarte y poder escribirte. Comparto, finalmente, mi testimonio; es un listín, pero me fue imposible hacerlo más corto.

¡Tres años de planificación fueron necesarios para poder contar mi historia! Historia de la cual estoy orgullosa y me hace sentir plena a mis 30.

Todo empezó el día que me llegó un correo electrónico indicándome que se acercaba la fecha del próximo Taller de Finanzas Personales (TFP) de Argentarium. Recuerdo que lo primero que hice fue revisar vía internet banking mi cuenta de ahorros. En ese momento contaba apenas con RD$6,000, de los cuales tenía que pagar RD$4,500 por el taller. No lo pensé dos veces y hoy puedo decir que ¡ha sido la inversión más inteligente de mi vida!

Yo he trabajado desde muy joven. A los 17 años, cursando el 4to de bachiller, ya laboraba en una tienda en Bella Vista Mall, donde me pagaban las horas de trabajo a 36 pesos más horas extras y comisión por venta. Mis ingresos para el 2005 ascendían los RD$7,000, que no estaba nada mal para una adolescente que no tenía compromisos económicos en el hogar. Le colaboraba a mi madre, sin embargo, no era una cantidad considerable. Siempre me quedaban mis chelitos “rendíos”.

No entendía cómo a una persona que manejaba más de RD$100 mil podían negarle una tarjeta de RD$10 mil. Clic para tuitear

Todo el que ha trabajado en plazas, sobre todo en tiendas, sabe que dejas el sueldo en la misma plaza. Gastar en ropa, zapatos y unirte a la onda de andar en bonches y los mejores lugares, son tentaciones ante las que hay que tener fuerza de voluntad  y visión para no caer. Yo en ese momento no tenía esa fuerza de voluntad, ya sea por inmadurez o porque no veía mas allá de mi adolescencia: ¡estaba viviendo el momento!

A mis 24, ya en otro trabajo, un día miré hacia atrás y analicé que luego de 7 años de trabajo, apenas tenía un carro, valorado en unos 240 mil pesos, el cual aún debía a la cooperativa a la que estaba asociada. No tenía el hábito del ahorro, asumía compromisos económicos y “cumplía con ellos’’, pero ¿ahorrar? ¡No! Yo pagaba y todo lo que quedaba se gastaba…

Ya a mis 27, con un trabajo estable y luego de pagar mi vehículo, participé en el Taller de Finanzas Personales. Recuerdo que fue un febrero, y ya había tomado la decisión definitiva de hacer un stop y organizarme. Sabía que tenía ingresos estables y que no estaba haciendo nada productivo con ellos; entendí que necesitaba ayuda, orientación.

Fue un taller de un día, pero ¡que día! Ahí aprendí de todo, de finanzas personales, de finanzas de parejas, de la bolsa de valores y de todo lo que un principiante debe saber.

«Salí de esa oficina con ganas de comerme el mundo y de hacer un cambio en mis finanzas personales, porque sabía que tenía que hacer que mi esfuerzo y trabajo valieran la pena».  

Recuerdo que salí premiada dentro el grupo de participantes y me tocó un encuentro privado contigo. Fue ahí donde, con mi historial crediticio en mano y mi score, te presenté mi vida en números. Estaba en clasificación F, la más baja. Eso era frustrante para mí.

Mi interés en mejorar mis finanzas estaba basado también en un nuevo compromiso asumido: había dado el inicial de un apartamento en plano, el cual me entregaban en dos años y yo, soltera, sabía que tenía que estar preparada para poder solicitar al banco RD$ 3 millones y estaba consciente de que se me haría tarde si no tomaba la decisión de cambiar mis hábitos ya.

Tras la “consulta”, salí de esa oficina con ganas de comerme el mundo y de hacer un cambio en mis finanzas personales, porque sabía que tenía que hacer que mi esfuerzo y trabajo valieran la pena.

Recuerdo que lo primero que hice fue ir a una telefónica, la cual me tenía publicada una deuda de más de 4 años que ya había saldado y tuvieron que eliminar, ya que la ley me amparaba. Así mismo fui contactando a los bancos a los que les debía y, poco a poco, iba limpiando mi historial de crédito. Mi score subió, entraba diariamente a revisarlo (pagaba un plan que me daba acceso a esto por 6 meses); sé que era exagerado, pero tenía la necesidad de saber que todo iba marchando de acuerdo a lo planeado.

Recuerdo que parte del plan, era solicitar una tarjeta de crédito con una entidad con la cual me recomendarías. En ese momento le enviaste un correo a la gerente refiriéndome para una tarjeta de crédito de RD$ 10,000.

Después de agotar el proceso que requieren los bancos ¡vaya sorpresa, me negaron la solicitud! La frustración se apoderó de mí. Fue un golpe duro el que me hayan rechazado esta tarjeta de crédito por un monto tan bajito. Estaba referida por ti y llevé todas las evidencias de los movimientos bancarios que tenía, y eso no fue suficiente.  Aquel momento fue difícil, yo nunca había escuchado un “usted no califica” que me doliera tanto. Me quedaba seguir trabajando en el pago de mis deudas, en mi plan de ahorro y continuar documentando cada ingreso/egreso que realizaba.

No entendía cómo a una persona que manejaba más de RD$100 mil podían negarle una tarjeta de RD$10 mil. Esto evidenciado mediante estados de cuenta, pues en ese momento, ya había asumido la administración de un negocio familiar de mi padre y mis ingresos y los movimientos de dinero habían aumentado. Recuerdo que cada peso que ingresaba, lo pasaba por el banco, luego iba a lo retiraba al cajero para posteriormente hacer las compras diarias.

Había pasado poco más de un mes cuando me llamaron de un banco, al cual agradezco infinitamente, ofreciéndome una tarjeta de crédito. Sin pensarlo les dije que sí, me aprobaron RD$10 mil y esto para mi fue una bendición. Fue la oportunidad de demostrar que mis hábitos habían cambiado.

Comencé a manejarme con la tarjeta de crédito de manera responsable, aún teniendo efectivo, pagaba con la tarjeta y de inmediato le hacía el depósito a la tarjeta de crédito, la volvía a usar y así sucesivamente. Siempre respetando la recomendación de no hacer uso de más del 50% de su disponible. Esta regla la aprendí en el taller de finanzas. Manejaba mis tarjetas celosamente y siempre hacía los pagos a tiempo.

Mi interés era estar preparada para cuando me tocara solicitar mi préstamo hipotecario y demostrarle al banco que tenía solvencia para ello, cosa que se me hacía difícil, ya que debía refutar con evidencias lo que decía el historial sobre mí.

Investigando me enteré de que estaba la opción de solicitar una tarjeta de crédito con garantía de certificado de depósito. Tomé RD$ 100 mil, abrí un certificado y me entregaron una tarjeta de crédito con un límite de RD$ 80, 000. Esto para mí fue la salvación; ya las entidades que entraban a ver mi información crediticia me “veían con otros ojos”. Cada vez me comenzaban a ofrecer más servicios bancarios.

Comencé a manejarme con bancos grandes, en lugar de cooperativas, creando cuentas bancarias nuevas, una de mi negocio, la de nómina, una donde colocaba mensualmente el monto que pagaba a la constructora correspondiente al inicial… Fue así como fui entablando relaciones con más bancos y siempre llamaba a mis ejecutivos de cuenta, haciéndoles saber desde un principio mis objetivos! Los hacía participes de mis planes y sueños; siempre me tenían pendiente para las ferias y ofertas que ofrecían los respectivos bancos.

En la medida en que se limpiaba mi historial me iba emocionando. Llegó un momento en que mis deudas malas fueron cerradas y eliminadas aquellas que no debían existir en el buró. Mi score subía y así mis esperanzas de estar lista para asumir el nuevo compromiso de préstamo hipotecario. ¡La fecha se acercaba!

Para entonces ya había entregado un 10% del valor del apartamento para apartarlo, ahorro que había acumulado durante tres años. Al firmar contrato con la constructora, el acuerdo era completar el 35% pagando cuotas mensuales por 24 meses, que incluía pagos extraordinarios dos veces al año. Mis bonificaciones, doble sueldo, ingresos extras (del negocio- también vendía ropa de mujer de manera informal) y el recorte significativo del gasto discrecional me ayudaron a completar el pago del inicial durante la construcción del apartamento. Solo el 65% sería tomado al banco en calidad de préstamo al momento de la entrega del proyecto.

Me sentía realizada económicamente, sin embargo el temor de qué pasaría cuando aplicara para mi préstamo hipotecario era un fantasma que me perseguía.

En septiembre del pasado 2017 apliqué para el crédito por RD$ 2.9 millones a 15 años. El mismo fue aprobado por una asociación de ahorros y préstamos a una tasa del 9% fija a 5 años (pude aprovechar la liberación de recursos del encaje legal), pagando cuotas mensuales de RD$ 31,900.00.

Tomé la decisión de rentarlo, ya que entre cuota de préstamo, mantenimiento, pago de luz y utilidades, estos gastos estarían representando un porcentaje muy alto con relación a mis ingresos. Entiendo que puedo seguir viviendo con mis padres por el próximo año. ¡Ellos dicen que no les molesto! Esto me permitirá poder bajar la cuota y, para el año que viene, sí estar preparada para independizarme.

Hace poco menos de un mes firmé contrato donde pude rentarlo a una persona soltera por RD$ 29,000; yo estaría pagando solo los RD$ 2,900 restantes para completar el pago del préstamo y asumiendo el pago de mantenimiento por RD$ 8,000. 00. ¿Cómo me estoy manejando? Hago el pago normal de la cuota del préstamo de mis ingresos, pago el mantenimiento con lo que me pagan de renta y los otros RD$ 21,000 se los abono al capital.

Me siento feliz y en paz, porque paso a paso he ido cumpliendo mis metas. financieramente me siento estable y aunque le debo “la vida” al banco, tengo control de mis finanzas y eso me da tranquilidad.

Agradezco inmensamente cada artículo que publicas; escuchar Argentarium Radio, las conferencias Preserva (iba a todas) y cada uno de tus consejos impactaron mi vida, mis finanzas y fueron clave en el cumplimiento de mis objetivos, ¡de mi sueño!

¡Gracias por todo!

Un abrazo.


Nota: Por razones personales la autora de este testimonio prefiere hacer reserva de su nombre.

-Si usted tiene una historia sobre el manejo de sus finanzas que puede resultar útil o estimulante para otros, puede publicarla a través de este espacio. Escríbanos a info@argentarium.com.

-Recomendamos leer otras historias compartidas en nuestra sección de Testimonios.

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Cómo me defendí cuando intentaron cobrarme más del 200% de lo que debía

by Redacción Argentarium | May 19, 2017 4:18 pm

¡Hola! Quiero compartir mi testimonio con ustedes ya que lo que me pasó es algo bastante usual y podría ocurrirle a cualquiera.

En noviembre de 2016 se me presentó una emergencia y me encontré en la obligación de solicitar un préstamo rápido de RD$80,000.00, con la intención de saldarlo en menos de seis meses.

Terminé solicitando un préstamo a una compañía con una estructura que parecía similar a la de una financiera, con un 5% de interés mensual sobre el saldo insoluto, por un plazo de 36 meses (para que la cuota no fuera tan alta).

Lo hice a sabiendas de que la tasa era alta, porque tenía la posibilidad de saldar el préstamo de manera anticipada sin penalidad, condición que me “vendieron” insistentemente, pues era la única que me interesaba (estaba tan apurada que casi ni me importaba el interés).

Leí minuciosamente el contrato de préstamo, pues acostumbro a hacerlo y principalmente para asegurarme de que la posibilidad de saldo anticipado se encontraba disponible sin penalidad y de cómo serían aplicados mis pagos.

Aunque no pueda cambiar el documento, sí puede cambiar su decisión de hacer negocios o no con una empresa.

En marzo del año en curso, solo con cuatro cuotas pagadas del préstamo, me acerqué a la empresa para solicitar mi balance de cancelación, pues estaba en la disposición de cancelarlo en abril.

Ahí fue cuando se me informó que el monto a pagar para saldo era de RD$184,236.92, es decir, más del 200% del capital prestado (¡hasta una certificación me entregaron diciendo esto!).

Me explicaron que me estaban cobrando los intereses de los meses que me faltaban del préstamo. Ante esta situación, imagínense la indignación, la impotencia, el desamparo que sentí, pues no podía creer que había caído en tremendo “gancho” tan injusto.

Luego de sacudirme el choque inicial, procedí de inmediato a leer mi contrato, sin encontrar cláusula alguna que indicara esta disposición.

Posteriormente, y luego de identificar que cobrarme esos valores es evidentemente ilegal, consulté una abogada especialista en la materia y a Alejandro Fernández W., reconociendo su vasta experiencia financiera y comprobada vocación de servicio. Ambos me indicaron lo mismo, que se trataba de una ilegalidad sin fundamento alguno. «Entiendo que no es legal», me escribió el señor Alejandro, y me sugirió llevar el caso a ProConsumidor si era necesario.

LEA también: licencia para deber 

Con el respaldo de estas consultas, la indignación encendida y mi contrato en mano, me acerque a la institución a “regarme” (como en buen dominicano se debe decir), y a reclamar mis derechos, dejándoles bien claro que no se saldrían con la suya, pues conozco perfectamente los derechos que me asisten y estaba en disposición de llegar hasta las últimas consecuencias con la ley de mi lado.

Eventualmente, me contactaron diciendo que el “Comité Administrativo” había decidido “perdonarme” las comisiones adelantadas y que podría solicitar el balance de cancelación actual sin estos valores, cuando considere.

Aún así continuaban tratando de engañarme diciéndome que mi balance de cancelación era de RD$82,000.00, a lo que les respondí que en su contrato dice que las cuotas comprenden: «pago de los intereses y una amortización al saldo del capital prestado». ¿Cómo era que el capital aún no bajaba, sino que aumenta?

Finalmente, me proveen una suma razonable, alrededor de RD$76,000.00, lo que sí se corresponde con la forma de pago establecida contractualmente. ¡Pude saldar mi préstamo en abril, bajo las condiciones en que me fue otorgado!

Quise compartir esta historia, pues tenemos que estar pendientes de estos abusos y, siempre, LEER el contrato, pues aunque no pueda cambiar el documento, sí puede cambiar su decisión de hacer negocios con una empresa, o por lo menos entrar en el “lío” con conocimiento de causa.

Además, nunca se puede tener miedo a pedir ayuda de los que saben más y llevarse de sus consejos, para morirse de viejo.

Gracias a Argentarium por ayudarme y permitirme el foro para compartir mi historia!


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Por razones personales la autora prefiere hacer reserva de su nombre.

Conoce las historias de superación y empoderamiento financiero de nuestros lectores visitando la sección «Testimonios» 

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Testimonio: Saliendo de un hoyo financiero tras estudiar con crédito educativo

by Redacción Argentarium | Oct 25, 2016 11:42 am

La conversación informal durante la celebración de la Expo Cibao más reciente había quedado inconclusa. Días después, Ana María* nos escribió este mensaje, contando cómo había terminado su historia:

Estimado Alejandro,

Dicen que una historia sin final no es una historia y he decidido contarte el final por este medio, ya que no pude en la Expo Cibao.

Hace aproximadamente un año y 5 meses me gradué de la carrera de Estomatología en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Como te había comentado, hace un año empecé a preocuparme y a buscar orientación para organizarme mejor económicamente y ver de qué forma podría pagar mensualmente mi crédito universitario.

El pago mensual mínimo era RD$12,300.00, cuando mi sueldo mensual era de RD$10,000.00. Y ese no era mi único compromiso.

Literalmente, cuando adquirí el crédito, no sabía en el gran problema en que me estaba metiendo. Era joven y sin experiencia en cuanto a educación financiera se refiere. Lamentablemente, cuando vine a entender qué estaba sucediendo, era muy tarde.

La verdad, es que estaba desesperada y no sabía qué hacer. Lógicamente el primer paso era conseguir un trabajo lo más rápido posible una vez me graduara, y así lo hice. Empecé a trabajar en un centro dental privado. En el mismo debía dar el 60% de lo que ganaba al centro y el resto correspondía a mi sueldo mensual. Cabe destacar que mis ingresos eran variables, pues dependía de la cantidad de pacientes que atendiera y de qué se hicieran. En fin, mis ingresos estaban muy por debajo de mis gastos mensuales.

Estamos hablando de que debía empezar a pagar el crédito en diciembre y estábamos en agosto. A partir de la graduación, la universidad te da un plazo de cinco meses para empezar a pagar.

Entonces fue cuando decidí escribirte a tu correo. Me pediste rápidamente informaciones necesarias para poder ayudarme y te conté mi historia.

Recuerdo que por más que tratábamos de buscar la solución a mi problema simplemente no la había en ese momento, porque lo que ganaba, simplemente, no me alcanzaba.

En ese momento me hiciste aterrizar aún más y me hiciste comprender de una manera mas clara y lógica lo que estaba sucediendo.

La verdad es que empecé a llevar a mis familiares al centro dental para aumentar mis ingresos mensuales, busqué parientes por doquier.

Un buen día, se me presentó una gran oportunidad; una oportunidad que no podía desaprovechar. Dicen que las oportunidades son para aprovecharlas y sacarles el mayor de los frutos, y eso fue lo que hice.

Uno de mis familiares quedó encantado con un trabajo que le hice y por esa razón decidió referirme a una amiga que había llegado de los Estados Unidos y quería arreglarse todos los dientes. La paciente tenía que hacerse un trabajo enorme en su boca. Pero había un inconveniente, tenía que dar el 60% de lo que ganara.

Decidí, pues, hablar con un colega que trabaja de manera independiente para que me alquilara varios días, por unas horas, su consultorio. Accedió a alquilármelo en las mañanas; tres horas por RD$2,500 pesos cada vez que fuera.

Me tomó una semana terminar el trabajo por completo. Resultó que me gané alrededor de RD$200,000, después de restar los gastos de alquiler del consultorio, laboratorio y materiales.

Al principio no sabía qué hacer con dicho dinero. Pensé: si lo doy todo a la universidad en algún momento me tocará pagar el resto, y ¿de dónde lo voy a sacar?

En estos momentos tengo un plan de ahorros bien rígido… Realmente, lo más importante es enfocarse en resolver los problemas.

Decidí empezar a buscar locales en lugares céntricos y con precios que estuvieran a mi alcance. Encontré uno súper pequeño, pero a un precio que no podía rechazar.

Compré materiales gastables, un escritorio pequeño, un sillón dental y una silla. Quité el abanico de mi habitación y lo instalé en el consultorio, para no consumir mucha energía con un aire acondicionado, y empecé a trabajar.

Entonces ya no me estaba ganando el 40% sino el 100% de lo que generaba. Y cada mes me iba mejor.

A medida que pasaron los meses compré un aire acondicionado y pagué los meses atrasados de la universidad.

En estos momentos tengo un plan de ahorros bien rígido junto a mi novio. Estamos evitando cualquier tipo de gasto innecesario para poder casarnos al final del próximo año, si todo sigue como va.

Realmente, lo más importante es enfocarse en resolver los problemas. Y eso se lo agradezco mucho porque, gracias a sus consejos, me esforcé en buscar una solución y ahora pienso las cosas más de 10 veces antes de tomar una decisión financiera.

Sé que en mi caso también puede ser que haya tenido un poquito de suerte con esa paciente, algo que no es tan común, y más con la situación económica del país. Pero también influyó mucho el hecho de que me esforcé llevando a familiares, amigos y vecinos al centro dental. Y todos esos pacientes ahora se atienden conmigo y me refieren a sus amigos y familiares.

De haber sido distinto, ¿dónde estuviera parada ahora mismo? A lo mejor, ahogándome con las deudas.

También pienso que de los errores se aprende y que no siempre lo que creemos que fue un error lo fue.

Me hubiese gustado que alguien me advirtiera, a tiempo, del problema en el que me estaba metiendo, y sobre el crédito educativo, que no es lo que en su momento me parecía.

Con un pequeño ahorro habría evitado muchos dolores de cabeza ya que los instrumentales son costosos, muchas veces hay que pagar pacientes para pasar los objetivos del semestre, el transporte y más.

Sería de gran ayuda si se impartieran charlas en los colegios sobre esa gran decisión: financiar los estudios en la universidad.

Gracias. Le debo mucho por sus consejos.


*Ana María es un nombre ficticio. La autora de esta carta prefiere mantener reserva de su nombre.

Te recomendamos leer Testimonios, la sección en que publicamos las historias que nos envían nuestros lectores.

Source URL: https://www.argentarium.com/defensor-financiero/testimonios/23764-testimonio-estudiar-con-credito-educativo/


Testimonio: Me aumentaron la tasa de interés del préstamo, ¿qué puedo hacer?

by Redacción Argentarium | Sep 7, 2016 10:19 am

La vida se compone de dos acciones: las que estudias y evalúas a fondo; y están aquellas que por su simpleza, crees que no tendrán mayor trascendencia. Con una de esas últimas he llegado a lugares que no imaginé, como por ejemplo: escribir estas líneas.

El título de este artículo es una de esas notificaciones bancarias que esperas nunca recibir. Pero están allí, a la espera de cumplir su plazo, para decir: “Presente”.

Sea cual fuere la razón para solicitar un crédito bancario; debemos tener claro que la relación entre tasa de interés y préstamo es como el día y la noche, es decir, no existe uno sin el otro. Y es nuestra responsabilidad entender el compromiso que estamos asumiendo como usuarios bancarios.

Alguien una vez me dijo: “Las tasas de interés son la rentabilidad del banco, es la ganancia que obtienen por el dinero que te prestan”. Me hizo sentido, ¿quién presta sin nada a cambio? A veces creo que ni las madres, algún favor te piden más adelante (aunque lo hagan desinteresadamente y no sea económico). Atendiendo a esto, a mayor tasa, mayor beneficio para la entidad bancaria. Pero ¿qué pasa cuando adquieres un préstamo con tasa fija? ¿La entidad deja de ganar? No lo creo…

Es nuestra responsabilidad entender el compromiso que estamos asumiendo como usuarios bancarios.

Cuando tomé la decisión de optar por un préstamo personal, me percaté de que mientras más tiempo la tasa permanecía sin variación, mayor era la misma. Por ejemplo: 15% fija a 12 meses; 20% fija a 24 meses, y así. Esto nos lleva, como usuarios, a siempre elegir la más baja –aunque sea fija por menos tiempo- y olvidar el asunto.

Cuando acordamos en la firma del contrato una tasa fija por un período de tiempo, es SOLO por ese período, y podemos dar por hecho que, al concluir, será revisada, estemos pendientes o no. Pocas veces permanece igual, en otras ocasiones aumenta según las condiciones del mercado y rara vez (no es imposible) baja.

Yo recibí la notificación de ajuste de tasa (puntual a los 6 meses) donde realizaron un incremento a de 3 puntos porcentuales, efectivo en la próxima cuota (en 25 días). Me alarmé, me molesté, me enfurecí; busqué la copia que tengo del contrato firmado para ver las condiciones, e incluso deseé haber tomado la tasa más elevada para mantenerla fija por más tiempo, ya que a ese paso de revisión bianual y con incrementos de 3%, pronto llegaría a ese monto. ¡Que boba al desear eso!

Entendí que la desesperación es la madre de las locuras (así como la necesidad es la madre de las ideas). La información siempre será nuestra aliada. Antes de elegir esa entidad bancaria, evalué otras, revisé nuevamente a fines de ver lo que ofrece el mercado y cuáles son las nuevas condiciones. Recordé las palabras que una vez me dijeron sobre la ganancia de las entidades bancarias y sobre todo quien regula y marca la pauta: El Banco Central.

Siendo ingeniera de profesión y habiendo pasado contabilidad en “C”, entré al enlace del Banco Central, esperando encontrar algún letrero en neón que me dijera que esto no era posible, y lo encontré! El informe de tasas activas (el cual aún conservo) allí aparece por mes e incluso clasificado por sector. Agradecida con mi profesor de ingeniería económica, lo descargué. Y respaldada por la información que tenía, me dispuse a escribir solicitando una nueva revisión a la tasa del préstamo en cuestión. Y fui escuchada por mi entidad bancaria. Con quienes siempre me he sentido apoyada.

Dicen que la suerte es estar en el momento justo a la hora precisa, quizás fue la apertura de la entidad bancaria, el caso es que me considero afortunada, ya que gracias a obtener la información en el momento indicado, pude manejarme de forma adecuada y lograr el cometido.

Soy una ciudadana más, usuaria de las entidades bancarias; para nada experta en finanzas. Pero definitivamente alguien curiosa y en búsqueda del conocimiento. No es inteligente asumir compromisos con dudas, en ningún aspecto de nuestras vidas, incluyendo el económico. Así como no podemos predecir el futuro y los cambios que trae consigo, tampoco nos echemos a dormir en nuestros laureles, pensando que las tasas de interés “fijas” no varían.

Noemí Suárez Cabral

 

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Ronnie, el veinteañero que nos cuenta cómo adquirió carro y casa propia en año y medio

by Redacción Argentarium | Feb 3, 2016 3:20 pm

A sus tempranos veinte (23, para ser exactos) y apenas dos años después de empezar a trabajar, Ronnie tiene un caso de éxito qué contar: ya logró adquirir carro y casa propia. Son bienes modestos, pero que suelen costar muchos más años de ahorro y trabajo. El lanzado joven nos escribió esta crónica narrando cómo lo ha conseguido:

A principios de 2014 era un estudiante joven (21 años), desempleado, con muchas precariedades económicas y viviendo con mis padres.

En junio 2014 empecé a laborar, tenía dos empleos (casi no dormía) y mis ingresos mensuales promediaban los RD$37,000. Ahorraba entre RD$20,000 y RD$25,000 al mes.

En diciembre de 2014 había ahorrado unos RD$150,000 y me iba a comprar un carro (un modelo viejo, de antes del 2000, ya saben, la fiebre de montarse); pero tomé la mejor decisión de mi vida: en vez de comprar un carro decidí sacar un apartamento; en este caso, de bajo costo (RD$925,000).

Separé el inmueble con 10,000 en diciembre y el inicial (RD$185,000) lo pagué en 8 cuotas de RD$23,125.

En junio 2014 empecé a laborar, tenía dos empleos (casi no dormía) y mis ingresos mensuales promediaban los RD$37,000. Ahorraba entre RD$20,000 y RD$25,000 al mes.

Que conste que nunca gasté los RD$150,000, sino que los puse en certificado financiero y a los ocho meses tenía RD$155,000 y un menudo. Seguí pagando el inicial de mis salarios.

Saqué el apartamento con el plan de alquilarlo, para incursionar en el mundo de los bienes raíces, con la idea de ponerlo a “pagarse solo”. Estaba preparado para una tasa de aproximadamente 12% durante tres años, de modo que la cuota mensual sería similar al precio de alquiler del apartamento (entre RD$6,000 y 7,000).

Inicialmente, pensaba financiar RD$587,000, lo que implicaba dar RD$153,000 más de abono aparte del inicial; pero encontré el maravilloso préstamo de 8×20 (tasa fija de 8% por 20 años), y así financié RD$687,000.

Con solo RD$53,000 de abono además del inicial, me quedé con un ahorro de poco mas de RD$100,000. La mensualidad de pago del préstamo sería similar al precio de alquiler del apartamento y estoy gestionando el bono de fideicomiso, que equivale a RD$87,000 (para esto, la Guía de la primera vivienda de Argentarium me fue muy útil, gracias).

Ahora el apartamento está listo y ya me dispongo a alquilarlo.

Al final, con el dinero que me sobró y algo más, en octubre de 2015 compré un carro similar al que me quería comprar 10 meses antes, y tengo carro y apartamento, obtenidos en 1 año y 5 meses de arduo trabajo.

Cuando alquile el apartamento venderé mi viejo carro y, con otros ahorros que tengo (nunca he dejado de ahorrar) y tal vez un pequeño préstamo, compraré uno más nuevo; pero sin dejar de ahorrar nunca, teniendo como meta saldar el préstamo hipotecario en 5 años, en base a abonos al capital.

Si hubiera comprado el carro en diciembre de 2014 tal vez no tuviera el apartamento.

Quise compartir mi caso porque ha inspirado a muchos compañeros de trabajo y estudio a hacer lo mismo, y tal vez a ti también.

Gracias.

Ronnie Mancebo

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Testimonio de joven que superó sus deudas

by Redacción Argentarium | Nov 25, 2015 9:06 pm

Escucha este testimonio de un oyente de 21 años de edad que nos comenta cómo logró salir de las deudas que había adquirido con su tarjeta de crédito y hoy día hace negocios con su pareja y sus ahorros superan los RD$200 mil.

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«Utilizaba las tarjetas de crédito como si fueran una extensión de mi sueldo»

by Redacción Argentarium | Ago 12, 2015 12:35 pm

Estimado Alejandro,

Te escribo con mucha alegría para compartir cómo ha mejorado mi salud financiera desde que participé en tu Taller de Finanzas Personales, en 2013.

Para ese entonces estaba teniendo serios problemas con mi crédito, ya que presentaba atrasos con las dos tarjetas de crédito que tenía.Lo peor era que desconocía su funcionamiento, no sabía cuáles eran las fechas de corte, ni las fechas límite de pago, por lo que usualmente me financiaba hasta sin darme cuenta.

Utilizaba las tarjetas como si fueran una extensión de mi sueldo, sin conciencia de que me estaba endeudando, y hasta llegué al punto de tener que hacer un acuerdo de pago para liquidar la deuda.

Luego de participar en tu taller y de seguir todos tus consejos, decidí que era tiempo de mejorar mi historial de crédito. Aunque mis ingresos habían mejorado considerablemente, los bancos no me querían dar otra tarjeta de crédito debido a mi historial.

Hasta que salió al mercado el producto Recomienza, de un banco reconocido, por lo que aproveché la oportunidad y me dieron una tarjeta de crédito garantizada.

Actualmente tengo tres tarjetas de crédito. Utilizo una de ellas para mis gastos fijos y servicios, otra para mis gastos discrecionales y de recreación y, la última, es solamente para combustible.

Utilizaba las tarjetas como si fueran una extensión de mi sueldo, sin conciencia de que me estaba endeudando… Ahora conozco toda la información necesaria de mis productos financieros.

También tengo dos préstamos, uno de tienda y otro de vehículo, el primero lo tomé para ayudar mi historial, ya que nunca había tomado un préstamo como tal, y porque tenía en planes solicitar un préstamo de vehículo.

Ahora conozco toda la información necesaria de mis productos financieros, me mantengo revisando mi historial de crédito constantemente. Definitivamente, ya no me financio con la tarjeta, siempre la saldo completa.

El hecho de tener mis gastos separados por tarjeta me ha ayudado a disminuirlos y controlarlos, ya que los puedo identificar mejor.

Tengo muy claro que las tarjetas de crédito son un préstamo que tengo que pagar, y no que parte de mi sueldo.

Con todo esto, aunque mejoró mi historial de crédito, mi score seguía por debajo de 500, hasta que tomé en cuenta tu consejo de usar solo hasta el 50% del límite de nuestras tarjetas. Aproveché que me aumentaron los límites y siempre trato de mantener el consumo por debajo del 50%. Para mi sorpresa, ya mi score aumentó a 661.

Por la experiencia que he tenido, siempre exhorto a mis amigos a que utilicen correctamente los instrumentos financieros y a que revisen su historial de crédito.

He logrado mejorar mi crédito por una fuerte determinación y convicción, pero definitivamente tus consejos y enseñanzas han sido un gran aporte. Estoy inmensamente agradecida y estoy segura de que, así como yo, hay muchísimas personas más que aprovechan todo lo que aportas a la sociedad.

Un millón de gracias.

Trinibel Azisi Ortiz

Source URL: https://www.argentarium.com/defensor-financiero/testimonios/9870-utilizaba-las-tarjetas-de-credito-como-si-fueran-una-extension-de-mi-sueldo/


Testimonio: De leproso bancario a “celoso guardián” de su score de crédito

by Redacción Argentarium | Jul 29, 2015 10:40 am

Querido Alejandro,

Por mucho tiempo he sido fiel lector y seguidor de tus publicaciones, tus segmentos en TV y tu programa de radio. Estos medios se han convertido en parte de mi día a día. Gracias a tus consejos financieros salí hace aproximadamente un año de la triste lista de “leprososos bancarios”, a la que había ingresado en el año 2000. Te comparto cómo llegué a esta situación y cuál fue el camino que recorrí para superarla:

¿Cómo entré a la lista de “leprosos bancarios”?

Como la mayoría de los jóvenes que adquieren su primera tarjeta de crédito, le di muy mal uso a ésta y a varios productos financieros y de telecomunicación. Nunca pensé que ese descontrol me traería consecuencias tan graves y tan difíciles de sobrellevar, puesto que durante 14 años de mi vida adulta estuve totalmente aislado del sistema financiero.

Vivir como «leproso bancario» fue difícil. No existe una frase que describa tan fielmente a una persona que ha incurrido en mal manejo financiero y tenga un mal score de crédito como esta. Durante ese tiempo, siempre tuve una baja autoestima, al punto de que cuando pasaba por un banco en una plaza comercial prefería bajar la cabeza o voltear la cara. Lo mismo que cuando veía los anuncios de sus productos en la TV, una desmoralización total.

Siempre usaba dinero en efectivo y no me abrían cuentas de ahorros, por lo tanto, no tenía ni un centavo en los bancos. Si tenía que hacer un ahorro, era en el típico colchón. Para hacer compras por Internet, tenía siempre un problema, mis amigos se sorprendían y me cuestionaban con una frase recurrente: “¿Que tú no tienes una tarjeta?”

¿Cómo salí de la lista?

No fue tarea fácil. Empecé a seguir tus consejos de educación financiera. Al principio, el problema era que aunque estaba seguro de que quería limpiar mi historial, los ‘tips’ que leía o veía en TV no me duraban más de cinco minutos en la cabeza. Como dicen, todo me entraba por un oído y me salía por otro. Quizás porque no tenía costumbre de escuchar ni seguir nada de eso de educación financiera.

Al notar que no era consistente, decidí asumir un compromiso más serio. Empecé a imprimir los artículos y a subrayar lo que me interesaba. A veces duraba hasta tres días analizando un artículo. Finalmente hice hábito y fui tomando consciencia.

De ahí pasé a la acción. Puse en práctica tu sugerencia de acercarme a las instituciones financieras a las que les había quedado mal para saber cuál era mi situación y cómo podía enfrentarla.

Lo más fuerte fue sentarme ante un oficial de crédito para saber qué cantidad de dinero debía pagar. Cuando lo hice, descubrí que, financieramente, la situación no era tan grave. 

Para mí, lo más fuerte fue sentarme ante un oficial de crédito para saber qué cantidad de dinero debía pagar. Cuando lo hice, descubrí que, financieramente, la situación no era tan grave. Era más la falta de información que las deudas propiamente.

En los historiales bancarios figuraban deudas que ya había pagado. Como yo tenía las cartas de saldo, aclaré todo el problema. Pude abrir mi cuenta bancaria de nómina, hice acuerdo de pago e inicié la tarea de limpiar mi crédito.

Gracias a Dios, siempre he trabajado y he tenido sueldos que no han sido malos. Mi gran preocupación era que no podría hacer un préstamos hipotecario para, algún día, tener un techo para mi familia. Ese fue mi dolor de cabeza, hasta que enfrenté la situación.

El proceso para la recuperación duró aproximadamente seis años, incluyendo los pagos y recuperar el score financiero. Gracias a las orientaciones que recibí a través de tus medios, hoy tengo confianza en las instituciones financieras y soy un celoso guardián de mi score de crédito.

Comparto mi testimonio confiado en que puede ayudar a otros.

Con aprecio,

Junior Caba

Source URL: https://www.argentarium.com/defensor-financiero/testimonios/9454-testimonio-de-leporoso-bancario-a-celoso-guardian-de-su-score-de-credito/


Testimonio: “Tenía 21 años cuando ya debía RD$10 millones y el negocio familiar había cerrado”

by Redacción Argentarium | Jul 15, 2015 12:46 pm

Hola, quisiera compartir mi historia. Ojalá les pueda ayudar a muchos, principalmente a los padres.

Comenzaré por contarles que pertenezco a una familia que jugó un papel importante en los inicios de las zonas francas en Santiago y Esperanza. Mi familia, como grupo industrial, llegó a tener cinco naves laborando, con unos 3,000 empleados, y obtuvo gran éxito desde 1975. Luego de varias décadas en el sector textil, llegaron los 90’s, con cambios drásticos que nos llevaron a cerrar la mayoría de las plantas de costura.

Nuestros clientes principales eligieron otros países y nos quedamos, prácticamente, en bancarrota. Para entonces yo tenía 15 años, pero desde que cumplí los 18, mis padres utilizaron mi identidad para tener acceso al crédito y, como son personas relacionadas con los banqueros, generaron deudas por mas de 5 millones de pesos, sin que yo tuviera la madurez para manejar esos montos.

Durante unos tres años todo transcurrió más o menos bien, hasta que, finalmente, no se pudo tomar más crédito a mi nombre.

…Nos quedamos en bancarrota. Para entonces yo tenía 15 años, pero desde que cumplí los 18, mis padres utilizaron mi identidad para tener acceso al crédito.

Los pagos dejaron de fluir. Yo tenía 21 años cuando ya debía 10 millones de pesos y el negocio familiar había cerrado.

Desde entonces no pagué nada porque no teníamos de dónde pagar esos montos. Al final, se me dañó mi historial y, para cuando terminé la universidad, no podía trabajar como empleado porque me embargaban las cuentas de cobro. Era un verdadero fracaso en todos los sentidos, con tan poca edad.

Interesado en aprender sobre finanzas, empecé a leer Argentrarium, a ver sus videos de Youtube, y comencé a comprender cómo funcionan las cosas. Han pasado los años y he seguido los consejos.

Lo primero que hice fue conocer mi historial de crédito para entonces trabajar en base a mi realidad financiera. Conociendo mi historial, me dirigí a cada una de las entidades e hice un acuerdo de pago. Hoy tengo mis cuotas al día, estoy mejorando mi situación financiera y ya puedo trabajar tranquilo, porque puedo cobrar con mi tarjeta de nómina normalmente.

Gracias, Argentrarium, por guiarme hacia una excelente educación financiera.

NOTA: El autor se reserva sus datos de identidad.

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Oficial de negocios de un banco nos cuenta cómo Argentarium le ayuda a prestar sus servicios

by Redacción Argentarium | Jul 1, 2015 8:50 am

Saludos Alejandro,

Bendiciones para ti y todo ese equipo colaborador que día tras día trata de tener contenidos de calidad para cada uno de nosotros.

Soy una joven que trabaja en sector bancario. En la actualidad, me desempeño como oficial negocios dentro de una de las principales instituciones bancarias. Quiero expresarle, a través de estas líneas, mi profundo agradecimiento por los consejos, guías y estrategias que siempre nos da para un buen manejo de las finanzas, tanto en la banca como en lo personal.

Me ha servido mucho seguir los diferente medios donde expone esos ‘tips’ (Plaza Pública, Twitter, Facebook, la columna Argentarium, de Diario libre, etc.), los cuales utilizo en el proceso de establecer negociaciones con el cliente. …Debo expresarle que me gusta escuchar todos los segmentos del programa radial, en especial, la Plaza Pública, porque me gusta retroalimentarme y aprender de los demás oyentes cuando llaman para pedir alguna sugerencia o consejos.

La verdad, haciéndome una evaluación personal, siempre saco mayor partido cuando aprendo algo en su programa radial. Eso lo implemento en mi área de trabajo para tratar de darle una mayor orientación a mis clientes y darles el producto que mejor conviene de acuerdo con su capacidad económica y crediticia, y con su necesidad actual.

Gracias a sus buenos consejos, he adoptado y reforzado mejores prácticas y estrategias con el fin de darles siempre lo mejor a mis clientes. No se imagina la cantidad de clientes que he recibido con perfil bajo, negativos y positivos…

Nuevamente, gracias por compartir sus conocimientos y mejores estrategias para tener un mayor grado en nuestras finanzas. No tengo palabras para expresarle todo mi agradecimiento en mi proceso de mejora continua.

Bendiciones!!

Nota: La autora,  una empleada del sector bancario dominicano,  prefiere hacer reserva de su identidad.

Source URL: https://www.argentarium.com/defensor-financiero/testimonios/8812-oficial-de-negocios-de-un-banco-nos-cuenta-como-argentarium-le-ayuda-a-prestar-sus-servicios/