Testimonio: De leproso bancario a “celoso guardián” de su score de crédito

Testimonio: De leproso bancario a “celoso guardián” de su score de crédito

Querido Alejandro,

Por mucho tiempo he sido fiel lector y seguidor de tus publicaciones, tus segmentos en TV y tu programa de radio. Estos medios se han convertido en parte de mi día a día. Gracias a tus consejos financieros salí hace aproximadamente un año de la triste lista de “leprososos bancarios”, a la que había ingresado en el año 2000. Te comparto cómo llegué a esta situación y cuál fue el camino que recorrí para superarla:

¿Cómo entré a la lista de “leprosos bancarios”?

Como la mayoría de los jóvenes que adquieren su primera tarjeta de crédito, le di muy mal uso a ésta y a varios productos financieros y de telecomunicación. Nunca pensé que ese descontrol me traería consecuencias tan graves y tan difíciles de sobrellevar, puesto que durante 14 años de mi vida adulta estuve totalmente aislado del sistema financiero.

Vivir como “leproso bancario” fue difícil. No existe una frase que describa tan fielmente a una persona que ha incurrido en mal manejo financiero y tenga un mal score de crédito como esta. Durante ese tiempo, siempre tuve una baja autoestima, al punto de que cuando pasaba por un banco en una plaza comercial prefería bajar la cabeza o voltear la cara. Lo mismo que cuando veía los anuncios de sus productos en la TV, una desmoralización total.

Siempre usaba dinero en efectivo y no me abrían cuentas de ahorros, por lo tanto, no tenía ni un centavo en los bancos. Si tenía que hacer un ahorro, era en el típico colchón. Para hacer compras por Internet, tenía siempre un problema, mis amigos se sorprendían y me cuestionaban con una frase recurrente: “¿Que tú no tienes una tarjeta?”

¿Cómo salí de la lista?

No fue tarea fácil. Empecé a seguir tus consejos de educación financiera. Al principio, el problema era que aunque estaba seguro de que quería limpiar mi historial, los ‘tips’ que leía o veía en TV no me duraban más de cinco minutos en la cabeza. Como dicen, todo me entraba por un oído y me salía por otro. Quizás porque no tenía costumbre de escuchar ni seguir nada de eso de educación financiera.

Al notar que no era consistente, decidí asumir un compromiso más serio. Empecé a imprimir los artículos y a subrayar lo que me interesaba. A veces duraba hasta tres días analizando un artículo. Finalmente hice hábito y fui tomando consciencia.

De ahí pasé a la acción. Puse en práctica tu sugerencia de acercarme a las instituciones financieras a las que les había quedado mal para saber cuál era mi situación y cómo podía enfrentarla.

Lo más fuerte fue sentarme ante un oficial de crédito para saber qué cantidad de dinero debía pagar. Cuando lo hice, descubrí que, financieramente, la situación no era tan grave. 

Para mí, lo más fuerte fue sentarme ante un oficial de crédito para saber qué cantidad de dinero debía pagar. Cuando lo hice, descubrí que, financieramente, la situación no era tan grave. Era más la falta de información que las deudas propiamente.

En los historiales bancarios figuraban deudas que ya había pagado. Como yo tenía las cartas de saldo, aclaré todo el problema. Pude abrir mi cuenta bancaria de nómina, hice acuerdo de pago e inicié la tarea de limpiar mi crédito.

Gracias a Dios, siempre he trabajado y he tenido sueldos que no han sido malos. Mi gran preocupación era que no podría hacer un préstamos hipotecario para, algún día, tener un techo para mi familia. Ese fue mi dolor de cabeza, hasta que enfrenté la situación.

El proceso para la recuperación duró aproximadamente seis años, incluyendo los pagos y recuperar el score financiero. Gracias a las orientaciones que recibí a través de tus medios, hoy tengo confianza en las instituciones financieras y soy un celoso guardián de mi score de crédito.

Comparto mi testimonio confiado en que puede ayudar a otros.

Con aprecio,

Junior Caba


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