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Lección: hagan sus traspasos

Lección: hagan sus traspasos

Había riesgos para ambas partes: yo tenía una deuda a mi nombre y él vivía en un inmueble por el que había pagado (a mí) y seguía pagando cuotas (al banco). Pero no estaba a su nombre.

Si usted es de los que solo firman un acto de venta o de traspaso de un inmueble o vehículo y deja eso así, sin más seguimiento, lamento informarle que esa actitud puede acarrearle problemas en su crédito, e incluso legales. Les cuento mi experiencia personal:

En el ano 2007 tomé la decisión de invertir en un apartamento económico que ofrecía el banco BNV (ahora Bandex). Era cómodo entrar al proyecto en cuestión: precio total RD$1,250,000 y un 10% de inicial. Completado el inicial (RD$125,000), me hicieron entrega del inmueble y, por el restante del precio (RD$1,125,000), inscriben una hipoteca a mi nombre -como es la norma en estos casos-, la cual suponía un compromiso mensual de aproximadamente RD$14,000.

Hasta ahí, todo bien. Pasados cuatro meses, conocí a una pareja de recién casados interesados en comprar el inmueble (lo adquirí con el fin original de revenderlo). Como es habitual, fui con mi comprador al banco a plantear la nueva situación. Nos dijeron que sólo había que hacer los papeleos de traspaso, depuración crediticia y solvencia del nuevo comprador, etc.
Esta parte del proceso transcurrió exitosamente. Pero ahí empezaba una nueva etapa que implicaba gastos legales que ascendían a alrededor de RD$40,000 y que eran responsabilidad del nuevo adquiriente (yo había pagado esa suma pocos meses atrás).

En la prisa y la emoción de la venta para no perder el cliente y porque ya tenía cuatro meses pagando cuotas de ese préstamo, entregué las llaves del mismo bajo el acuerdo de que “más adelante” el adquiriente pagaría los costos legales (total, era su apartamento ya).

Craso error: hasta que ese pago no se completara el préstamo seguiría saliendo a mi nombre. En este caso había riesgos para ambas partes: yo tenía una deuda a mi nombre y él estaba viviendo en un inmueble por el que había pagado (a mí) y seguía pagando cuotas (al banco), pero que no estaba a su nombre.

Legalmente yo podía reclamar derechos sobre el mismo y, en caso de que hubiera muerto, el préstamo habría sido saldado por el seguro, mis familiares hubieran podido reclamar el bien y el adquiriente, perder toda su inversión.

Pasado un tiempo, empecé a recibir llamadas del banco y notificaciones vía alguacil de cuotas atrasadas. Expliqué que no era que la persona que le vendí fuera un sinvergüenza, sino que se le habían presentado complicaciones económicas que le dificultaban el pago a tiempo, por lo cual cayó en atrasos.

En el caso de los vehículos es peor. Si usted vendió un vehículo que sigue a su nombre, y por desgracia sufre un accidente grave, usted puede ser demandado por algo de lo que no tiene culpa.

Para finales de 2012 (recuerden, todo inició en 2007), ya viendo como esto iba afectando mi crédito, tomé la decisión de asumir la pérdida del monto por gastos legales y quitarme eso de encima. Pero esto constituía toda una odisea, porque el contrato de traspaso ya no era válido, pues su vigencia era de solo tres meses y habían pasado cinco años.

Hubo que empezar desde cero con el agravante de que la economía del adquiriente se había deteriorado y el riesgo de que entonces no calificara para el préstamo era alto. Finalmente, y después de mucha burocracia, el banco los aceptó a él y su esposa (como codeudora) y pudimos hacer el traspaso en agosto de 2013.

Ciertos cambios en el banco -diría yo- redujeron los gastos legales a solo RD$12,000 que desembolsé rápidamente. Todo por esa tranquilidad que brinda una carta de saldo. Y tuve suerte, porque en 2014 el banco BNV inició el proceso de conversión en Bandex y su cartera (préstamos) fue vendida a diferentes instituciones que, quizás, hubieran hecho mi caso más difícil.

Con esto resuelto mi crédito empezó a mejorar notablemente y puedo estar tranquilo.

En el caso de los vehículos es aun peor. Si usted vendió un vehículo que sigue a su nombre, y por desgracia sufre un accidente grave, usted puede ser demandado por algo de lo que no tiene culpa.

La DGII tiene herramientas a nuestra disposición para descargarnos de responsabilidad tanto en los casos de venta de inmuebles como en los de vehículos, y de manera menos costosa. Es importarte conocerlas y usarlas para nuestra tranquilidad.


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