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Riesgo financiero 3/3: el plan de escape

Riesgo financiero 3/3: el plan de escape

En el primer trabajo de esta serie aprendimos a diagnosticar una situación de riesgo. En la segunda, repasamos las nociones de finanzas básicas que debemos conocer muy bien antes de armar un plan de escape. En esta tercera y última entrega les compartiré cómo armar el plan de escape para salir de la situación de riesgo. Lo haremos en cuatro pasos. Empecemos:

Paso 1- Necesitas tener metas

Dice un refrán “el que no sabe hacia dónde va, ya llegó”. En finanzas personales es fatal no tener metas. En buen dominicano, “no vivas a lo loco”. Así como una empresa tiene planes (de ventas, inversión, etc.), lo mismo aplica para nosotros a nivel individual. Nuestro plan o proyecto puede buscar saldar deudas, adquirir un inmueble, acumular capital para un negocio o reducir el nivel de riesgo, que es a lo que nos referiremos en este caso. ¿Cómo se consigue? La respuesta es simple: creando activos que te generen efectivo y reduciendo o eliminando las deudas. Lograrlo, sin embargo, no tiene por qué ser fácil. Aún así, si seguimos los siguientes pasos, empezamos la marcha.

Paso 2- Armar un presupuesto y seguirlo

El presupuesto es la herramienta que, en un primer momento, necesitas crear para identificar tus ingresos y, sobre todo, para ver en qué gastas tu dinero. Es preferible hacerlo por categorías y con porcentajes, así puedes ver el peso/importancia de cada renglón de gastos y hacer los correctivos de lugar.

El presupuesto nos provee un mapa de nuestra situación financiera actual y futura (siempre que se siga). Aquí, un ejemplo sencillo de presupuesto que se puede hacer en cualquier hoja electrónica o manualmente:

Tabla 1- Ej. de presupuesto

La importancia de asignarle porcentajes a los diferentes renglones es que te ayuda rápidamente a identificar los gastos que mas peso tienen en tus finanzas.

Podemos ver en el ejemplo que cuatro renglones (alquiler, pago al servicio doméstico, supermercado y varios) están consumiendo del 78% al 84% del presupuesto.

Incluimos el mes de diciembre como un mes atípico para fines de ilustración, dado que conlleva para los asalariados un ingreso extra, aunque también trae gastos extras. Para mas información acerca de cómo elaborar un presupuesto puede consultar El ABC del presupuesto familiar 1 y ABC del presupuesto familiar 2.

El primer ejercicio de presupuesto es mayormente para saber en qué gastas y en cuáles proporciones, pero el objetivo final es que tomes el control de tu dinero y seas quien diga hacia dónde se va a dirigir, en qué monto y con qué objetivo.

Paso 3- Ahorrar con propósito

Si no ahorras para invertir no hay forma de salir de tu situación de riesgo. Todo tu ahorro debe tener un propósito. En este caso, será la compra (inversiones) o creación de activos (negocio) que te generen efectivo; o bien, la cancelación de deudas que actualmente te cuestan mucho. Ya con tu presupuesto a mano, debes identificar en qué área vas a reducir gasto, aumentar tus ingresos o hacer una combinación de ambas).

Paso 4- Mide tu progreso

Asumamos que, haciendo los ajustes, te comprometes a ahorrar $10,000 al mes con el objetivo de invertir. Para fines didácticos, supongamos que solo invertirás en certificados financieros de la banca o en títulos vía la bolsa de valores, con un horizonte temporal de seis meses. Te comparto una tabla y una gráfica de cómo se proyectaría tu progreso. Para simplificar, no estoy incluyendo los intereses que te irá generando cada inversión, los cuales tampoco debes tocar.

Tabla 2- Ejemplo de proyección de progreso

Ejemplo de proyección de progreso

Como muestra la grafica la línea de activos es ascendente. La única forma de reducir tu riesgo financiero es manteniendo esa línea en ascenso mientras tus pasivos (deudas) son reducidos o cero en el mejor de los casos.

Todo esto requerirá disciplina, compromiso personal y tiempo. Aparecerán imprevistos pero esto es normal, lo ideal es empezar de a poco hasta hacer de la disciplina un hábito. En materia financiera debemos reflexionar: nuestro futuro no necesariamente debe ser una extensión de nuestra situación de riesgo presente. Queda en la mano de cada uno de nosotros impulsar los cambios.


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