Testimonio: La travesía de José Enrique para eliminar el fantasma de una deuda en «Legal»

Testimonio: La travesía de José Enrique para eliminar el fantasma de una deuda en «Legal»

El 23 de febrero de este año recibimos, con mucho agrado, el testimonio de José Enrique, un joven que, a fuerza de disciplina y paciencia, logró salir de la lista de los “excomulgados” del crédito bancario. Ahora, con una situación financiera despejada, nos hace partícipes de la travesía que ha recorrido:

Hola Alejandro,

De antemano te quiero agradecer porque, gracias a tus consejos, hoy en día las entidades financieras me reciben y me dan un trato muy satisfactorio, diferente a lo que ocurría en los años 2011-2012, cuando ni una tarjeta de crédito de  5,000 querían aprobarme.

Te cuento:

En el año 2009 me llaman para ofertarme mi primera tarjeta de crédito, un producto dirigido a personas que no habían tenido crédito previamente y cuya aprobación se hacía considerando pocos requisitos.

Al ser mi primer instrumento bancario, no supe darle el uso adecuado, por desconocimiento y falta de experiencia. Yo tenía alrededor de 20 años. La usaba como un sueldo extra y nunca pagaba todo lo adeudado.

Cuando vine a abrir los ojos debía una suma de 20 mil pesos y no sabía de dónde sacar el dinero para pagarlos. Así fue que caí en “Legal”.

El programa al que pertenecía ese producto bancario y el producto mismo desaparecieron y yo me olvidé de eso. El banco no me dio seguimiento y pensé que la deuda también había desaparecido, hasta que un día fui a solicitar un préstamo de consumo, pensando que este banco, donde tenía mi cuenta de ahorro, me lo iba a aprobar de una vez porque tengo un buen trabajo, gano bien y el monto no era tan alto (50 mil pesos).

Me dijeron que NO porque estaba en “Legal”. Me sentí muy indignado y avergonzado, porque había alrededor mío otros clientes. Salí de la entidad muy apenado y quería retirar mi cuenta de ahorro, que en ese entonces tenía 18 mil pesos ahorrados y reflejaba que mis ingresos eran de 35 mil.

Un día me topé con un ‘tweet’ de Argentarium y  comencé  seguir tus consejos más a fondo, hasta que me puse en contacto con el banco que me había dado la tarjeta de crédito inicialmente y llegamos un acuerdo de pago.

Saldé todo. Me dieron mi carta de saldo. Por tus publicaciones me enteré que podía revisar mi historial y mi score gratis. Lo revisé, el ‘score’ estaba por el piso: 382 y la tarjeta de crédito salía con una marca: Castigada.

En ese momento volví a la entidad bancaria, que me ofreció una tarjeta de crédito nueva, ideal para perfiles como el mío. Puse en garantía 10 mil pesos y me aprobaron 9 mil de crédito en la tarjeta.

Recuerdo como ahora que cortaba cada día primero. Yo hacía mis consumos del 2 al 10, saldaba completamente mi consumo del mes anterior y solo consumía 4,500 pesos: 2,000 para pagar el servicio de telecable, que lo hacía automático, y 2,000 para emergencias o comprar algo de mi interés.

En eso pasé como un año. Tenía una alarma en mi celular programada para que sonara cada tres meses, para visitar el buró y estar informado de lo que ocurría con mi historial.

Poco a poco fue subiendo mi ‘score’ y yo me fui emocionando.  El banco que me había negado el préstamo me llamó para ofrecerme una tarjeta de crédito. Me la aprobaron y empecé a ver los frutos de mi organización financiera. Tenía dos tarjetas de crédito, usaba el 50% de lo permitido, como máximo.

En un momento dado me enteré de que la tarjeta más vieja no tenía planes de lealtad (no sé si era porque era un “leproso bancario” cuando la obtuve).

No me gusto esa parte porque cuando fui buscando ayuda ellos no me advirtieron eso, y decidí cancelarla. Al año y pico me dieron el dinero que había servido de garantía, que estaba en una cuenta. Me manejaba con la segunda tarjeta, que era de mayor límite, y evitaba andar con tanto efectivo en el bolsillo.

Luego te escuché decir que sería ideal tener dos tarjetas de empresas distintas, así que acepté una segunda, de una asociación. Con esta, ya tenía una Visa y una Mastercard.

Para ese entonces mi ‘score’ estaba en 600 y algo. Luego, opté por un préstamo pequeño de consumo y, cuando fui al buró, vi que la calificación había bajado a 500. Pregunté que por qué y me respondieron que tenía relación con el préstamo. Procuré más información, porque solo había pagado una cuota y no estaba atrasado. Me explicaron que, cuando se toma un préstamo, el ‘score’ baja un poco, pero sube mucho en la medida que vas pagando a tiempo tus cuotas.

Efectivamente, pasaba el tiempo y subía más rápido que antes.

En otra anécdota, en mayo del 2015, fui a una tienda a financiar un electrodoméstico, para aprovechar la facilidad que tenían, de pagar en 12 meses sin intereses.

¡Fue tan grata la compra! Cuando me llenaron la solicitud hasta me preguntaron “¿quiere jugo o café, señor?”,  y de una vez me llegó un mensaje del banco con la aprobación del préstamo.

Gracias a tus consejos, Alejandro. Te quiero dar las gracias porque ya no soy un “leproso”. Hoy, 23 de febrero, sonó mi alarma de Data Crédito y la calificación está en Platinum: 800. ¡Qué bien me sentí cuando a la persona que me atendió le salió tan natural un “¡wao!” y me dijo: “Está en Platinum, muy bien”. Le dije gracias, muy satisfecho.

Quiero compartir esto contigo y tus seguidores, ahora que comprendo lo importante que es el crédito. Hoy en día tengo dos líneas de crédito, dos tarjetas de crédito, una alta calificación y la buena educación financiera me ha permitido ahorrar 150,000 pesos.  ¡Nada mal!


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