¿Y si te cancelan? 5 consejos para que administres tu dinero y tus deudas mientras estás desempleado

¿Y si te cancelan? 5 consejos para que administres tu dinero y tus deudas mientras estás desempleado

Hola. Estoy desempleada desde hace un tiempo. Quedé con deudas de préstamos y de tarjetas de crédito. ¿Qué me recomienda?”.

 “¿Has escrito algún artículo sobre qué hacer con el dinero de la liquidación y, más, si has sido avisado?”


Estas inquietudes de algunos lectores de Argentarium reflejan el miedo a caer en el precipicio del desempleo. Son, más que justificadas, compartidas —a veces con mucha angustia—por gran parte de la población que se sustentan de un empleo.

 Y no es para menos. Aún si tienes la convicción de que es algo temporal, prescindir del ingreso fijo que te permite honrar tus responsabilidades puede afectar tu salud emocional y desestabilizar tu economía personal y familiar.

 ¿Qué hacer en lo inmediato? ¿Cómo manejar tus deudas si eres despedido? ¿En qué invertir tu liquidación? Consultamos varias fuentes (LearnVest, Financial Consumer Agency of Canada y The Money Service Advice) que nos proporcionaron algunas ideas al respecto.

Para aquellas personas que tienen unas finanzas organizadas y no requieren del dinero de la cesantía para asumir sus gastos inmediatos, es buena idea aprovechar para invertir y generar ganancias con la liquidación. Es preciso buscar alternativas con buena tasa de retorno y alta liquidez, por si llega a necesitarse el dinero.

Si, por el contrario, careces de ahorros que te sirvan de colchón y no tienes más alternativa que “comerte” las prestaciones, debes considerar acciones distintas.

1.No hagas nada, al menos durante los primeros días

Tómate un tiempo para digerir lo que ha sucedido. Lynn Berger, una coach entrevistada por el sitio Leanrvest.com, aconseja pausar el “botón de la impulsividad” hasta que la persona se encuentre en un estado emocional menos reactivo, para evitar la toma de decisiones precipitadas.

Se refiere a esas acciones como empezar a poner comentarios negativos sobre el “ex empleo” en las redes sociales personales o de la organización donde anteriormente se trabajaba; enviar solicitudes para cualquier vacante y empresa; y otras de las que se pueda lamentar en el futuro.

Busca la forma de canalizar tus emociones negativas. “Es muy útil conversar con tus amigos, dar unas vueltas en el parque”, sugiere Berger. Concéntrate en la parte positiva. “Piensa en lo bueno que podría venir tras este cambio, incluyendo el hecho de que ahora tienes la libertad de explorar mejores puestos o nuevas carreras”, añade.

La clave está en no desesperarse, saber que todo tiene una solución positiva.

Como señala el Centro de Apoyo de la Asociación Americana de Psicología (APA), “la pérdida de un empleo puede ser devastadora, y los trabajadores desempleados están expuestos a problemas de salud física, tensiones maritales (si viven en pareja), ansiedad, depresión e incluso suicidio”.

Por tal razón, toma las cosas con calma, pues a todos nos ha ocurrido o de seguro que nos ocurrirá alguna vez en la vida. La clave está en no desesperarse, saber que todo tiene una solución positiva y que la mejor actitud para afrontar las situaciones adversas es ser siempre optimista. 

2.Maneja adecuadamente tus prestaciones

Si fuiste despedido y la empresa donde trabajabas te otorgó la cesantía de ley, debes administrar bien ese dinero hasta que vuelvas a tener ingresos fijos. Financieramente las cosas no podrán ser igual que antes: el ajuste, aunque pasajero, será necesario.

“Financial Consumer Agency of Canada”, un portal que ofrece orientación financiera para los canadienses, aconseja tomar una parte de la liquidación para cancelar algunas deudas, especialmente las que pagan altos intereses, como las tarjetas de crédito. No obstante, exhorta que se conserve suficiente dinero para poder cumplir con los compromisos del día a día y futuros.

Si no se cuenta con un fondo de emergencia, esta circunstancia en la que te ha entrado “una brisita es el momento oportuno para construirlo, usando el dinero de la liquidación. Guarda lo necesario para cubrir tus gastos mensuales durante al menos tres meses o más, dependiendo de tus posibilidades.

Recuerda que aunque hayas renunciado a tu empleo, o si te despidieron sin derecho a cesantía, hay algunas prestaciones que de todas maneras tu empleador tiene que otorgarte, como proporciones de tu regalía pascual o las vacaciones (si no las habías tomado antes de salir de la empresa). Averigua cuánto dinero debe otorgarte la empresa donde laborabas por concepto de prestaciones en esta calculadora  del Ministerio de Trabajo.

3.Pon tus deudas bajo control

Haz una lista de todas tus deudas y subraya aquellas a las que tienes que dar mayor prioridad. Si tienes tarjetas de crédito o préstamos a los que le pagas alguna protección por desempleo u otras circunstancias, es el momento de que solicites a la entidad proveedora que cubra el pago de la cuota por el período de tiempo convenido en el contrato.

Por el hecho de que las tarjetas de crédito son pagaderas a menos de un mes y no tienes ingresos fijos, lo ideal es que no hagas nuevas compras con tu plástico. Y si es muy necesario hacerlo, consume únicamente lo que puedas pagar y evita sobregirarte o incurrir en transacciones que te generen cargos.

Aunque constituya un gran sacrificio, es importante que pagues al menos los mínimos de todos tus compromisos. Recuerda que dejar de pagarlos es peor (tendrías que pagar penalidades o cargos por mora). Tus atrasos y moras se reflejarían en tu historial y score crediticio, lo que a su vez podría impedirte conseguir empleo, como te explicamos en el siguiente vídeo.

Ante situaciones complejas una alternativa muy oportuna es comunicarte con tus proveedores de crédito: conversa con tu oficial bancario y negocia una reestructuración de tu deuda o llega a algún tipo de acuerdo que te permita cumplir con tus compromisos en medio de este tiempo difícil.

Eventualmente tu banquero podría permitirte pagar solo los intereses de tu deuda. Si bien es un gran alivio dadas tus circunstancias, debes ser consciente de que perjudica tu calificación de crédito (score). “Hazlo cuando tu única alternativa sea no pagar nada y caer con deuda vencida”, recomienda el analista financiero Alejandro Fernández W.

4.Examina tu presupuesto

Será preciso analizar tus hábitos de consumo y hacer algunos ajustes para que te rinda el dinero. Tendrás que posponer los deseos y dar prioridad a las necesidades.

 Algunas estrategias que puedes implementar para reducir gastos son:

  • Comer en casa la mayor parte de las veces;
  • Revisar si es posible cambiar el plan de tus servicios de internet, teléfono y cable por uno que cueste menos.
  • Usar con menos frecuencia el aire acondicionado de la casa y el calentador para disminuir la factura de la electricidad.
  • Usar menos el carro: opta por caminar o usar el transporte público para que economices dinero en gasolina.
  • Revisa si estás pagando por membresías que no utilizas (revistas, gimnasio, etc.). Date de baja hasta que vuelvas a tener tu bolsillo holgado.

Para superar este proceso de la mejor manera es muy relevante comunicar lo que está sucediendo a los miembros de la familia. “Conversa la nueva realidad con tus hijos, explícales que será un reto que enfrentarán todos”, agrega Fernández W. El analista recomienda que se integre a los hijos en la nueva dinámica de cooperación, tanto en aspectos como los ajustes para ahorrar dinero, como en la generación de ingresos, desempeñando algún trabajo.

5.Genera ingresos alternativos

Piensa en cuáles acciones puedes tomar para generar ingresos mientras encuentras un empleo estable. ¿Vender el carro? ¿Mudarte a una vivienda más modesta? ¿Alquilar una de las habitaciones de tu casa? Dependiendo de la situación en que te encuentres serán las opciones a valorar.

Considera desempeñar trabajos esporádicos ofreciendo tus servicios como trabajador “freelancer”, por ejemplo. Entradas de este tipo supondrán un desahogo y te ayudarán a tomar una decisión mejor pensada a la hora de volver a emplearte.

No te quedes estancado porque los empleos que aparezcan no sean en tu área. Aunque las vacantes que se te ofrezcan no se circunscriban a tu experiencia ni formación recuerda que por el momento lo esencial es producir dinero y que realices alguna actividad para tener tu mente sana.


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