Tener un vehículo acomoda la vida y es un confort que, con frecuencia, se torna una necesidad. Cuesta mucho y a veces los ahorros no son suficientes. Por eso es habitual acudir al financiamiento para comprar vehículos. Pero, al elegir esta vía, no siempre tomamos las mejores decisiones.

Evaluar algunos aspectos ahorra dolores de cabeza o sentimiento de arrepentimiento.

Arrópate hasta donde te dé la sábana

Asegúrate de que el vehículo que quieres comprar está dentro de tus posibilidades. Esto se puede medir a través de dos indicadores: el inicial con el que cuentes y tu capacidad de pago

Si el inicial es insuficiente para comprar tu vehículo, o representa un porcentaje muy bajo del costo total, como el 10% del valor, todo indica que el automóvil que quieres está por encima del que, realmente, puedes pagar.

Lo ideal es que el inicial represente por lo menos el 20% del valor del vehículo. Por ejemplo, si cuesta un millón, que tengas un ahorro de 200,000 pesos. O si cuesta 500,000 pesos, que tengas ahorrado al menos 100 mil pesos.

Claro, que todo esto dependerá de tu capacidad de pago.

La capacidad de pago se refiere a la posibilidad que tienes de pagar tu préstamo y cubrir otros gastos asociados al vehículo sin que estos supongan para ti una “tortura”.

En este aspecto, la cuota del préstamo no debe suponer un gran porcentaje de tus ingresos mensuales.

Por ejemplo, si la cuota son 15 mil pesos mensuales y tus ingresos mensuales ascienden 100,000 pesos, es muy probable que no tengas problema. El préstamo solo significaría un 15% de tus ingresos del mes.

Pero si tu salario es de 30,000 pesos y tu cuota es de 15,000 pesos, entonces el préstamo representaría el 50% de tus ingresos. Esto es peligroso. Podrías estar exponiéndote al riesgo de no poder pagar la cuota si se te presenta una circunstancia difícil.

 Ahorra el lo equivalente a tres cuotas del préstamo. Así evitarás caer en el impago en tiempos de crisis.

Y si no puedes pagar, entonces ahí vendría el rosario de problemas: se te daña el crédito, la deuda aumenta por el cúmulo de moras, intereses y otros cargos, te quitan el carro y, finalmente, lo terminas perdiendo todo.

Y aunque no te pase nada de eso, no debes trabajar solamente para destinar el 50% de tus ingresos a un solo rubro.

Recuerda que adquirir un vehículo con financiamiento no se trata solo de pagar un préstamo. Hay que tener este punto bien claro. Implica además cubrir gastos fijos del tipo: combustible, seguro, mantenimiento, imprevistos.

Analiza bien el tema de las cuotas y los plazos

Los plazos largos, con cuotas relativamente pequeñas, son una facilidad. Pero lo ideal es que las aproveches sin la intención de terminar de pagar el préstamo al vencimiento.

Lo mejor es que cada vez que tengas la posibilidad le hagas abonos extraordinarios y que lo saldes cuanto antes. Recuerda que mientras más rápido pagas tu préstamo, también son menos los intereses que terminas pagando.

En el país los préstamos para vehículos suelen ser pagados en tres años.

¿Tasa fija o tasa variable?

Las tasas fijas a corto plazo son muy llamativas. Suelen ser las más bajas en un menú de tasas. Algunas personas optan por esta opción pensando en que luego de que terminen no aumentarían. Sin embargo, lo real es que no es así. Mucho o poco, variarán.

Analiza la conveniencia de una tasa fija por la mayor cantidad de tiempo posible, de manera que tengas la facilidad de pagar un monto invariable la mayor parte del tiempo que dure tu préstamo.

Así evitarás tener que presionar tu presupuesto cada vez que se revise la tasa de interés de tu préstamo y que tu cuota mensual aumente.

Empodérate de tu contrato

Estudia a profundidad las implicaciones de tu financiamiento. Empodérate de sus características: si permite realizar abonos extraordinarios o cancelación anticipada sin pagar una penalidad; si la cuota mensual incluye el pago de algún seguro y cuál tipo de seguro es, entre otros asuntos.

Compréndelo. Revísalo en el mismo momento en el que estés con el oficial de negocios de la entidad financiera y haz todas las preguntas que te inquieten.

Cuidado con vehículos usados

Asesórate bien antes de comprar un automóvil usado que, luego, pueda generarte problemas. Un carro es una inversión muy importante. Podría salir más cara la sal que el chivo.