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El costo de vivir en fantasías financieras

El costo de vivir en fantasías financieras

No hay nada más peligroso para nuestras finanzas que no hacer conciencia de nuestra realidad y evadirla, vía endeudamiento a corto o mediano plazo. Aunque en un momento cerremos los ojos ante nuestra situación no podemos evitar las consecuencias de esa evasión. De hecho, buena parte de la pobreza que tenemos es resultado de la trampa de vivir en fantasías financieras. Señalamos cómo éstas se expresan:

1- Confundir consumo con riqueza: Demasiadas personas han comprado la errónea idea de que ser rico es sinónimo de altos niveles de consumo, y esto lo vemos en personas con altos ingresos, cuyo patrimonio u ahorros son prácticamente inexistentes. Si usted gana un millón y gasta un millón, usted no es rico nada. Usted solo esta dándose una gran vida y, de paso, dejando pasar la oportunidad de crear las bases para un futuro más seguro y cómodo. Igualmente pasa con la persona de bajos ingresos obsesionada con la adquisición de celulares de alta gama, equipos electrónicos o zapatos deportivos costosos, o bien, que se jacta de gastarse el sueldo de un mes o más en una parranda de discoteca.

A veces vivimos una ilusión de prosperidad que tiene un alto costo y profundiza situaciones económicas que ya son complicadas. Citamos cuatro escenarios en los que estaríamos viviendo fantasías financieras. ¿Alguna te resulta familiar? Clic para tuitear

2- Vivir por adelantado: Se refiere a cuando saltamos etapas en nuestras finanzas e ignoramos la realidad de que conviene andar en un carro pequeño, más adelante, aspirar a la jeepeta, cuando podamos mantenerla sin perder nuestra capacidad de ahorro. Igual, cuando decidimos vivir en un lugar céntrico en vez de hacerlo en uno más apartado aunque esto suponga generar déficits.

3- Vivir de un pasado mejor: Esta es la fantasía contraria a la anterior y se presenta cuando la persona no acepta que debe bajar del nivel de vida al que está acostumbrada. Es muy frecuente en herederos o personas que vivieron la primera fantasía y cometieron la temeridad de pensar que siempre habría dinero disponible para sostener ese estilo de vida. Cuando ocurre un evento “detonante” (pérdida del empleo de alto ingreso, reveses económicos, muerte del proveedor del estilo de vida, divorcios, etc.) enfrentan una nueva realidad que tratan de evadir cayendo en una espiral de endeudamiento, hasta quedar arruinados financieramente.

4- Vivir «desubicao»: Aquí cabe aquel conocido del barrio que nunca estudió pero que de manera insólita entiende que está capacitado para puestos y salarios gerenciales y se rehúsa a aceptar su realidad laboral. Es aquel que vive renunciando a empleos -porque le pagan poco, lo están “explotando” o no “lo toman en cuenta”- sin tener otro a mano o un plan B. Es frecuente también que siempre tenga un “plan” de negocio fabuloso que lo hará rico de manera inmediata pero que nunca ejecuta. También es aquel que te “analiza” por qué sí puede pagar $15,000 de alquiler cuando el solo gana $18,000. Es aquella joven en la oficina que vive comprando (a crédito o fiao) todo tipo de ropa, zapatos y carteras de marcas muy por encima de su nivel salarial, que te justifica que lo puede pagar y, luego, se enoja cuando le cobran lo vendido.

Una vida de calidad y comodidad es una legítima aspiración humana, pero no caigamos en el autoengaño. Solo mediante el ahorro, con la acumulación constante de capital con fines de reinversión, se obtiene la prosperidad financiera. Lo contrario brinda una ilusión de prosperidad que irónicamente no solo impide alcanzarla sino que posiblemente nos haga caer en un nivel de pobreza mayor al que ya teníamos y queríamos abandonar.


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