Rolando Guzmán: “Un buen economista debe tener, en esencia, un espíritu de indagación”

Rolando Guzmán: “Un buen economista debe tener, en esencia, un espíritu de indagación”

De la serie Economista Hoy

“Un buen economista, como todo buen profesional, debe tener en esencia un espíritu de indagación. De lo contrario, podría ser bueno registrando datos, pero no un buen economista”, plantea Rolando Guzmán, rector del Instituto Tecnológico (INTEC).

Está convencido de que los de su oficio están llamados a “ser agentes de desarrollo”. ¿Su tarea? aportar vías para mejorar las condiciones de vida de la gente y aumentar la competitividad del sector productivo.

Se trata de una carrera con nudos, siempre, y tal vez muy particularmente en el mundo en vía de desarrollo: “En algún momento han surgido modelos interesantes para estudiar el tema del subdesarrollo. En la actualidad, sin embargo, es una rama de pensamiento muy poco explorada, lo que me parece penoso”, considera.

Guzmán, graduado de licenciatura en Economía en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), también tiene doctorado en Economía y máster en Matemáticas de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, Estados Unidos, y máster en Economía Cuantitativa de la Universidad Federal do Rio Grande do Sul y Fundação Getúlio Vargas, en Brasil.

Reproducimos la entrevista que nos concedió.

¿Qué le motivó a estudiar esta carrera?

Por un lado, la economía presenta una buena combinación de varios ámbitos de análisis por los cuales he sentido atracción desde la adolescencia: las matemáticas, la historia, la sociología y, en cierta forma, la psicología. Por otro lado, el entendimiento del funcionamiento de la sociedad, en lo que respecta a la producción, distribución y dinámica de crecimiento, me pareció y me sigue pareciendo un reto apasionante.

Si tenemos que identificar la principal tarea de un economista en la sociedad dominicana actual, ¿cuál sería?

El economista debería ser un agente de desarrollo. Esto significa que el conocimiento económico debe servir para una mejor comprensión del impacto de distintas políticas y para una mejor selección de políticas con miras a mejorar las condiciones de vida, material y espiritual de la población. A la vez, el economista debe contribuir a aumentar las capacidades de competitividad del sector productivo.

¿Ha evolucionado el rol social de un economista con los años? Si es que sí, ¿cómo?

Creo que, con el paso del tiempo, el abanico de trabajo de los economistas se ha ampliado y las oportunidades de incidencia se han multiplicado. Sin embargo, en gran medida persiste la idea de que un economista es esencialmente un macroeconomista, orientado al trabajo en las instancias fiscales o monetarias.

El mercado local, ¿cuáles oportunidades de desarrollo hay para un economista? ¿Cuáles retos?

El ámbito de trabajo en el sector privado y en la academia representa una oportunidad aumentada. El mayor reto es, como siempre, combinar instrumentos rigurosos con un buen conocimiento de la dinámica política e histórica. Tampoco hace daño una cierta dosis de intuición y sentido común.

¿Un economista es, en esencia, investigador, o puede no serlo?

Un buen economista, como todo buen profesional, debe tene en esencia, un espíritu de indagación. De lo contrario, podría ser bueno registrando datos, pero no un buen economista.

¿A cuáles dilemas éticos se ha enfrentado? ¿Puede darnos algún ejemplo?

Todo economista ha enfrentado la necesidad de decir que no a determinados “estudios” en los cuales se sabe de antemano que no hay lugar para conclusiones independientes.

Los economistas trabajan con modelos económicos creados, a veces, a partir de contextos muy distintos a los que tienen que abordar. ¿Cómo se enfrentan estas limitaciones en países subdesarrollados como el nuestro?

En algún momento han surgido modelos interesantes para estudiar el tema del subdesarrollo. En la actualidad, sin embargo, es una rama de pensamiento muy poco explorada, lo que me parece penoso. Creo que las sociedades subdesarrolladas tienen características propias que merecen estudiarse como tal. Esto no significa que la economía del subdesarrollo pueda apartarse por completo de los principios esenciales de nuestra disciplina.

¿Qué piensa de las nuevas generaciones de economistas? ¿De qué adolecen, cuáles valores profesionales tienen?

Tal vez sería mejor preguntarle a alguien con algunos años menos. Por mi contacto con los estudiantes, creo que tendremos mucho talento en formación, con buenos instrumentos y con clara comprensión del papel de la profesión. Valoro y aprecio mucho a los economistas jóvenes y a los futuros economistas.

Son célebres los chistes que ridiculizan a los economistas, dizque porque sus proyecciones no se cumplen, porque siempre se basan en supuestos, etc. ¿Tienen razón sus críticos?

Claro que esos chistes no tienen razón. Si las predicciones no se cumplen, no es culpa de los economistas. Es culpa de la realidad, que no se lleva de nosotros.


Nota: Esta entrada fue editada y actualizada el 26 de julio.


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