Préstamos entre parientes: ¿solución o problemas?

Préstamos entre parientes: ¿solución o problemas?

“Para prestarle dinero un familiar prefiero regalárselo y olvidarme de eso”, exclamó, molesto, Antonio. Y es que la experiencia de querer ayudar a un hermano en apuros financieros le dejó un mal sabor, principalmente por la ruptura de su relación con él que lo afectó mucho en el plano emocional.

La historia que nos cuenta ocurrió tres años atrás. Había determinado ahorrar para obtener el inicial de un apartamento. Para ello, sacrificó sus salidas los fines de semana, “las chulerías” y demás pasatiempos que implicaran algún gasto extra, llegando al extremo de pensar dos veces antes de comprar una botella de agua en la calle (un lujo, según algunos senadores).

Al cabo de ocho meses Antonio pudo crear un fondo de RD$85,000.

Hicimos una encuesta entre nuestros lectores y solo el 19.39% indicó que había tenido una buena experiencia prestándole a un familiar. Clic para tuitear

Cierto día, en casa de su madre, ella le habló de lo mal que se encontraba su hermano Ramón, debido a que su negocio iba en picada. A ella, la situación le preocupaba bastante e incluso le producía insomnio.

“Si yo tuviera RD$100 mil se los presto, él no tiene buen crédito en los bancos y los prestamistas son un lío”, le dijo la mujer, angustiada, a su hijo mayor.

Antonio hasta ese momento no le había dado mucha importancia a la conversación. “Estaba contemplando la posibilidad de hipotecar la casa para darle el dinero a Ramón”, expresó ella, cabizbaja, quedando un silencio sepulcral entre ambos. La aparente quietud de Antonio era, en el fondo, un grito: “su conciencia” le voceaba que cediera sus ahorros por el bien de la familia.

No hay que ser mago para adivinar que accedió a prestarle el dinero a su hermano, sin ningún interés. Acordaron que al final de cada mes, en base a las ganancias obtenidas en el negocio, Ramón le iría reembolsando el dinero y en un plazo de 10 meses saldaría la deuda.

Pasaron dos años, el acuerdo apalabrado nunca se convirtió en hechos. Al final, tras varias discusiones, nuestro protagonista no recuperó su dinero pero, peor aún, la relación con su hermano y su madre se quebró.

Historias similares a esta pueden ser familiar para muchas de las personas que leen estas líneas. Y es que hacer préstamos a parientes supone correr un alto riesgo de terminar perdiendo tanto el dinero como las buenas relaciones con la familia.

Además de que los créditos a miembros de la familia ocasionan una serie de problemas inesperados que afectan incluso un plan de vida o financiero a corto y mediano plazo.

Algunas medidas recomendadas

Evidentemente, no siempre son vivencias tan traumáticas, pero el riesgo que representan es considerable. En Argentarium realizamos una encuesta para conocer la experiencia de nuestros lectores con los préstamos entre parientes. Resultado: el 42.02% calificó la experiencia como regular, expresando que a veces terminan bien pero en otras ocasiones traen problemas.

Un 38.59 % la consideró “negativa” porque siempre terminan en conflictos y abusos por parte de los parientes “necesitados”.

Un porcentaje más reducido de la muestra, el 19.39%, indicó que prestarle a un familiar había sido una buena decisión, pues representa soluciones financieras sin costos y basadas en relaciones pacíficas y el sentido de solidaridad.

En la práctica el desenlace dependerá de las características de la familia y las circunstancias particulares que rodeen el préstamo.

Recomendamos tener en cuenta estas sugerencias en caso de que se encuentre en la necesidad de prestarle o tomarle prestado a algún pariente.

Si es el que presta:

1- Si su situación financiera se lo permite y su pariente no opera como un “barril sin fondo”, considere la opción de obsequiarle el dinero y evitar dificultades familiares posteriores por razones económicas. O bien, préstele haciéndose a la idea de que está haciendo un regalo. Y si los recursos retornan, bienvenidos sean.

2- Si es el caso, explíquele a su familiar que usted necesita su dinero de vuelta (en ocasiones si tiene un buen ingreso o muestra cierta holgura pueden llegar a pensar que no le hacen falta los recursos) y establezca un plazo para el pago total del préstamo. Dele un carácter formal a la transacción, en la medida en que le sea posible.

3- Si su pariente tiene historial como mal administrador y es reincidente en la demanda de auxilio financiero, plantéese la opción de hacer un stop. En estas circunstancias continuar desembolsándole dinero no sería razonable en términos financieros.

4- Si lo anterior no es una opción para usted (suele tratarse de casos en los que las emociones y los vínculos afectivos pesan más que la razón), piense en formas de aportar sin tener que comprometer su bolsillo. Por ejemplo, ayudando a su familiar a tener ingresos extraordinarios, a hacer un control de gastos, a hacer un plan de recuperación financiera realista, etc.

Si es el que toma prestado:

1- Valore el apoyo que le da la familia. Sea responsable con el compromiso asumido, haga sus pagos completos y en el tiempo acordado. No se permita ser flexible por el hecho de que “hay confianza”. La línea entre la confianza y el abuso puede ser muy delgada. Póngase en el lugar de su familiar a la hora de pagar como él o ella se puso en su lugar a la hora de hacerle el préstamo.

2- Si es reincidente solicitando ayuda a sus parientes piense bien en las causas. Con frecuencia la “mala suerte” es el nombre que le damos a nuestras carencias como administradores. Revise, por ejemplo, si otras personas con su mismo nivel de ingreso tienen tanto estrés financiero, si llevan su mismo estilo de vida, etc.

3- Finalmente, si tuvo dificultades en su negocio o empleo que le imposibilitaron saldar su deuda, no la tire a la cesta del olvido. Retome sus pagos en cuanto empiece a mejorar la situación. Recuerde que una mala racha financiera es temporal, pero los vínculos familiares son permanentes.


Artículos relacionados

Dominicana en Cifras 2015: Desempleo es mayor en trabajadores de oficina y no calificados

La publicación anual de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) Dominicana en Cifras 2015 arrojó que, al 2014, las mayores

Argentarium reconoce a los tres bancos más transparentes, de acuerdo con el IWBA

Santo Domingo, República Dominicana.- Por primera vez desde la creación del Índice Web Bancario Argentarium (en el año 2013) en

A pesar del Black Friday, diciembre sigue siendo la cumbre del comercio en RD

En pocos años el Viernes Negro o Black Friday se ha vuelto el día más comercial del año en República

Volver Arriba