Consejos financieros para atletas

Consejos financieros para atletas

Es conocida la tesis de que los deportistas son, en su mayoría, pésimos administradores de sus finanzas. El tema ha sido estudiado: el 60% de los jugadores de la NBA termina en la quiebra solo cinco años después de su retiro, de acuerdo con una investigación publicada en 2009 por la revista estadounidense Sport Illstrated. Y la situación es peor entre los jugadores de la NFL, pues el 78% termina en la ruina apenas dos años después de dejar los campos de juego.

El 60% de los jugadores de la NBA termina en la quiebra solo cinco años después de su retiro. Clic para tuitear

Ocurre que, en general, los deportistas tienen un cuadro financiero con características muy particulares: como atletas, tienen una vida laboral corta y un retiro muy largo. Durante sus días de gloria pueden tener ingresos muy elevados que les permiten un lujoso estilo de vida, pero, ¿hasta qué punto es sostenible cuando se seca la fuente? o ¿cuáles condiciones deben darse para que lo sea?

Por estas complejidades se habla de que pocos profesionales necesitan tanta asesoría financiera como los atletas.

Conversamos sobre el tema con Luis Veras, asesor acreditado como Chartered Financial Analyst (CFA). Le planteamos dos escenarios: un deportista joven que empieza su trayectoria y uno que ya dispone de una riqueza importante. Estas son las orientaciones que ofrece, especialmente para atletas, pero que también pueden ser aprovechadas por cualquier persona que tenga una fuente de ingresos altos con carácter muy efímero.

1- Supongamos que un joven deportista recibe un contrato importante y de repente tiene en su cuenta una suma de dinero con la que se había hecho alguna ilusión pero con la que, de cierto, no contaba. Aunque todavía no es millonario, este es el inicio de la que puede ser una gran fortuna. Como asesor financiero, y considerando características reconocidas de la cultura juvenil dominicana (gusto por ostentación, por ejemplo ), ¿cuáles consejos le darías?

Lo primero es que debe hacerse consciencia de que, en el mejor de los casos, se dispondrán de unos 15 años de vida profesional útil, mientras le quedarían un mínimo de 45 años de vida. Esto quiere decir que, sin un plan de ahorro e inversión adecuado, cada año de ingreso deberá cubrir aproximadamente 3 años de vida. O lo que es lo mismo, debería aprender a vivir con solo el 33% de sus ingresos y el resto guardarlo para la posteridad. Y eso es en el mejor de los casos. En la práctica, posiblemente solo cuente con 7-10 años de vida profesional de altos ingresos, en cuyo caso cada año de ingresos deberá cubrir 4 o 5 años de vida. Hacer consciencia de esto, ayuda al individuo a darse cuenta de que lo que puede parecer una fortuna hoy día, puede no ser suficiente para cubrir sus costos de toda la vida. De aquí sale la necesidad de hacer una planificación disciplinada de ahorro e inversión, para asegurar que la bonanza de hoy se distribuya apropiadamente a lo largo de la vida de la persona.

2- Ahora pensemos en un deportista a los 35, con una fortuna importante, pero poco tiempo de “vida útil” como deportista por delante. Pronto se van a reducir sustancialmente los ingresos por contrato o publicidad, o incluso desaparecerán. Queda una buena fortuna que no se ha logrado tanto por inversiones exitosas como por encestar bien una pelota o pegar home runs. Quizás se trata de alguien que ha llegado a este nivel de riqueza con poca educación financiera.

Si un atleta está llegando a los últimos años de su carrera y ha podido acumular una buena fortuna, está en una posición envidiable para realizar su planificación financiera para el resto de su vida. Haciendo consciencia de que posiblemente no tendrá ingresos regulares en lo adelante, debe asumir que su sustento de vida será principalmente la fortuna ya acumulada. Si la persona invierte de manera diversificada su patrimonio, debería poder proyectar el monto a retirar anualmente durante el resto de su vida (podríamos estar hablando de alrededor 50 años), sin que el patrimonio se vea significativamente mermado. Generalmente, en planificación financiera se utiliza la regla del 4%. Para la mayoría de personas, un 4% de retiro anual (sobre el total de su patrimonio financiero) es el máximo que debiera consumir una persona para permitir que su patrimonio mantenga y/o incremente su poder adquisitivo en el tiempo (el retorno de largo plazo en exceso al 4% sería para cubrir inflación).


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