¿Tu dinero se acaba antes que la quincena? Tenemos algunas recomendaciones para ti

¿Tu dinero se acaba antes que la quincena? Tenemos algunas recomendaciones para ti

Aquella mañana de mayo, a pesar de la atmósfera fresca, Martín no estaba de buen ánimo. El joven empleado debía ir a trabajar y el marcador de su vehículo indicaba que estaba en reserva.

Pensaba en como haría para regresar a su casa, pues no disponía de dinero suficiente, y para colmo, faltaban cuatro días para recibir el pago de la quincena.

Para él, no era la primera mañana así de difícil ni sería la última. El bajo nivel de los salarios en República Dominicana y una escasa educación financiera son una fórmula letal para la salud del bolsillo. De hecho, es muy probable que la mayoría de la población trabajadora haya pasado por una situación similar a la que nos cuenta Martín.

El ahorro y la disciplina en el gasto son los guardianes más efectivos de nuestro presupuesto y, por lo tanto, de nuestro equilibrio financiero. Click Para Twittear

Mucha gente sale del apuro solicitando un avance con tarjeta de crédito o pidiendo préstamos a amigos, parientes o usureros.

En el caso de nuestro amigo, la suerte no podría ser más oportuna. Encontrar en el bolsillo de su pantalón un billete de RD$500 le pareció un milagro. Con eso cubrió el transporte y la alimentación de esos días pre-cobro, haciendo malabares y pareciéndole, cada día, una eternidad.

Pero cuento aparte: estos buenos hallazgos no ocurren con frecuencia. Lo mejor que puede pasar es que aprendamos a manejar nuestras finanzas personales de modo que consigamos evitar este tipo de emergencias.

Muchas personas tienen salarios muy reducidos y gastos básicos proporcionales a su ingreso demasiado altos. Estamos conscientes de que en los casos de personas con elevado nivel de precariedad los números, definitivamente, no dan. Sin embargo, con mucha frecuencia estamos ante un problema más de disciplina que de escasez de recursos. Es para quienes están en esta situación hacen sentido estos consejos.

1- Haga un diagnóstico de su situación. Antes de definir esta planificación, debe identificar las causas que le llevan a quedarse sin dinero. En general, estas suelen ser las razones principales: ingresos insuficientes con respecto a nuestros compromisos fijos o la incursión frecuente en excesos que se reflejan en el bolsillo. Podemos vernos afectados por una de estas razones o por ambas.

El bajo nivel de los salarios en República Dominicana y una escasa educación financiera son una fórmula letal para la salud del bolsillo.

2- Si considera que su problema financiero está más asociado a la primera causa (gastos fijos muy elevados con relación a sus ingresos), debe empezar a buscar por dónde recortar gastos. Hay gastos que son básicos y otros que no, debe saber diferenciarlos. Tal vez puede cambiarse a un plan de televisión por cable más económico, por ejemplo, o preparar la comida en casa en lugar de visitar restaurantes con tanta frecuencia. Aquí no se puede aplicar mejor receta que la sugerida con aquel viejo refrán: “Hay que arroparse hasta donde la sabana alcance”. La otra vía para superar este problema es aumentando los ingresos, que generalmente es difícil, pero no imposible. Tenemos algunas publicaciones en las que aportamos ideas para conseguirlo. Incluso si logramos identificar fuentes de ingresos extra, es buena idea detectar y erradicar gastos innecesarios.

Tener un clavito es fundamental para el buen manejo de sus finanzas personales.

3- Si, tras hacer el diagnóstico, descubre que su situación está más asociada a una falta de rigor en la administración, reconocerlo es el primer paso para emprender el plan de acción. Sabrá que se trata de esta opción si constantemente viola su presupuesto por hacer gastos extraordinarios, sobre todo cuando son por razones evitables o predecibles, como hacer regalos costosos, cometer excesos en las visitas al supermercado, al centro comercial, a un restaurante… O ser reincidente comprometiendo el presupuesto desde la comodidad del hogar: pedir por internet moldes para freír huevos con forma redonda, los cuchillos especiales para cortar lechuga o un pastel plástico para hacerle bromas a sus amigos u otras “chulerías” de esa índole que podemos posponer o evitar. Ojo: no decimos que está mal gastar en placeres, pero este debe ser un gasto planificado y llevado a cabo sin comprometer lo básico, como la alimentación o el pasaje de ir a trabajar.

En estos casos nuestros problemas financieros requerirán más que un presupuesto: debemos aprender a vivir con consciencia de lo necesario, de lo prudente y de lo posible.

Algunos consejos prácticos en este sentido:

-Quizás le convenga usar efectivo para tener mayor control de sus gastos y andar solo con la cantidad de dinero necesaria.

-Prepare un listado de las cosas que necesita antes de ir de compras.

-Aunque parezca raro, este es un consejo muy efectivo: no vaya al supermercado con hambre.

Otros gastos prevenibles en que podemos incurrir son los recargos por atrasos en los pagos de servicios y tarjetas de crédito, a veces por simple olvido. Dejar tareas para última hora también puede acarrearnos gastos extra con frecuencia.

En estos casos nuestros problemas financieros requerirán más que un presupuesto: debemos aprender a vivir con consciencia de lo necesario, de lo prudente y de lo posible. El trabajo que debemos hacer es permanente y de largo plazo.

4- En cualquiera de los dos escenarios anteriores en que nos ubiquemos, tendremos que hacer o reestructurar nuestro presupuesto. En esta herramienta debemos incorporar los ajustes que nos permitirán llegar a fin de mes. Habiendo identificado fuentes de recortes y considerado los aspectos indicados previamente, debemos disponernos a hacer un presupuesto detallado, en el que distribuyamos nuestro ingreso con un sentido de prioridad. En la base de la pirámide estarán los gastos fijos básicos (alimentación, transporte, servicios de agua, luz, pago de deudas, etc.); luego los gastos fijos negociables (televisión por cable, suscripciones a servicios de entretenimiento online, etc.); posteriormente identifique un monto que pueda ahorrar; y, finalmente, los lujos y placeres.

5- ¿Le llama la atención que mencionemos el ahorro? Si no puedo llegar a la quincena, ¿cómo voy a ahorrar?, dirán muchos. Pues les comentamos que hacer “un clavito” que funcione como fondo de emergencia es parte esencial de la solución. Lamentablemente, los imprevistos, sin dejar de ser imprevistos, están a la orden del día y debemos tener capacidad para solucionarlos sin comprometer el presupuesto de gastos fijos del mes. Por eso hacemos hincapié en la necesidad de identificar fuentes de recortes de gastos y de generación de ingresos extra: de algún lado debe salir dinero, incluso, para ahorrar. Si no contamos con un fondo para resolver situaciones inesperadas, nuestras finanzas serán vulnerables como un castillo de arena. El ahorro y la disciplina en el gasto son los guardianes más efectivos de nuestro presupuesto y, por lo tanto, de nuestro equilibrio financiero.

6- No cometamos el error de disponer de la tarjeta de crédito como si fuera parte de nuestro salario. El mejor uso que podemos darle es como una herramienta que nos facilita hacer pagos, siempre considerando que esos pagos deben estar respaldados con nuestro ahorro. Financiarse con la tarjeta de crédito, además de que es costoso (interés en torno al 55% y el 60%), casi siempre es señal de que estamos en problemas financieros. Aquí ofrecemos algunas explicaciones que ayudarán a un mejor uso de este medio de pago.


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