¿Es buena idea endeudarse para ahorrar?

¿Es buena idea endeudarse para ahorrar?

Tomar un préstamo para obligarse a ahorrar es una idea que puede surgir cuando el principal obstáculo para guardar dinero no es la falta de ingresos, sino la ausencia de disciplina. La tesis con que se sostiene la práctica es que al banco le pagas o le pagas, pero eres flexible para cumplir los compromisos que haces contigo mismo. Y de cierto, mucho tiene; pero ¿es realmente una práctica recomendable?

En una situación de este tipo también es prudente preguntarse cuáles otras alternativas podemos explorar para crear una cultura de ahorro con un menor costo para nuestro bolsillo.

¿Vale la pena?

Financiar el ahorro no es recomendable por una razón básica: el usuario le está pagando al banco para poder ahorrar, en lugar de que ocurra lo opuesto, que el banco le pague intereses por ahorrar con él.

Y es que en términos regulares el ahorro debe generarnos beneficio, no costo. Y endeudarse  con una entidad financiera para ahorrar hace que, aunque ciertamente se pueda guardar dinero, no se logra de una manera óptima y puede ser, incluso, contraproducente.

Ilustremos con un ejemplo. Ana María toma un préstamo de consumo de RD$250,000 a una tasa de 18% anual, para pagar en un plazo de dos años. Al concluir ese periodo le habrá desembolsado al banco un total de RD$299,545.00. Es decir, que habrá pagado prácticamente RD$50,000 por “obligarse” a ahorrar.

Tomar un préstamo para obligarse a ahorrar es una idea que surge cuando el principal obstáculo para el ahorro no es la falta de ingresos, sino la ausencia de disciplina. ¿Tiene sentido esta práctica? Clic para tuitear

Esto sin incluir los costos legales y de cierre asociados al préstamo, y asumiendo que Ana María no tuvo que pagar penalidad por atraso en ninguna de sus cuotas.

Como vemos, desde la lógica financiera, esto no hace sentido, incluso si se colocaran los RD$250,000 en un certificado financiero, puesto que es muy poco probable que este instrumento genere un retorno equiparable al costo del préstamo.

Además, Ana María se sigue exponiendo a la amenaza que está tratando de combatir, que es la ausencia de disciplina y autocontrol en el manejo financiero. Si no es capaz de planificarse para ahorrar sin someterse a la camisa de fuerza que representa el préstamo bancario, ¿qué le garantiza que no terminará destinando el dinero a un fin distinto al ahorro?

Otras opciones a considerar

Para evitar financiar el ahorro y al mismo tiempo crear una “obligación” de disciplina hay otras vías que pueden ser exploradas.

Una de ellas es el desarrollo de un plan de ahorro programado. Muchas entidades financieras incluyen la opción en sus plataformas online, permitiéndole al usuario  agendar movimientos desde su cuenta de nómina, por ejemplo, hacia otra destinada al ahorro.

¿Has tenido experiencia financiando tus ahorros? Cuéntanos cómo ha sido en la sección de comentarios.

Si se programa el retiro para que se realice el día siguiente al día de pago, el riesgo de gastar el dinero en asuntos no presupuestados es inferior. Que la cuenta de destino sea de poco acceso (una cuenta de ahorro sin tarjeta, por ejemplo) le añade una capa de protección a su ahorro.

Es cierto que este, a diferencia del préstamo, sigue siendo un compromiso que el usuario adquiere consigo mismo. Opciones aún más tajantes son ahorrar en la cooperativa de la empresa, en caso de que tenga una, y asociarse con parientes y amigos para formar un san. Ambas son prácticas muy habituales y suelen dar buenos resultados entre personas que no han logrado cultivar el buen hábito del ahorro.

En el caso de los sanes, es recomendable que el organizador o la organizadora, así como cada integrante de la iniciativa, sean personas de confianza.

Si decide endeudarse…

No es un buen negocio endeudarse para ahorrar. Pero si de todos modos decide hacerlo, será de ayuda colocar el dinero que el banco le desembolse en un certificado a plazo fijo o títulos de renta fija que le ayuden a mitigar el costo del financiamiento. Ojo: nunca asuma una inversión de alto riesgo, pues el golpe financiero que pudiera generarle, en caso de que las cosas no salgan como espera, sería doble. ¿Imagina un escenario peor que quedarse sin el ahorro y con la deuda?

Atacar por la raíz

No podemos cerrar este post sin insistir en que es preciso analizar las razones por las que se está considerando la opción de endeudarse para ahorrar, incluso a sabiendas de que no tiene sentido financieramente. En estos casos está claro que el problema no es la falta de recursos sino la falta de disciplina y autocontrol. Trabajar estos aspectos sí que sería una buena decisión, con resultados sostenibles a largo plazo.

Para avanzar en esta dirección puede ser buena idea pautarse metas concretas y posibles, y en general, organizar las finanzas mediante la ejecución de un presupuesto.

¡Que la falta de autoridad para poner las reglas en tu propio bolsillo no sea lo que te impida la libertad financiera! Ahora es un buen momento para dejar de postergar el auto examen y la ejecución de las medidas necesarias.


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