¿Porque puedo y me lo merezco?

¿Porque puedo y me lo merezco?

Porque puedo y me lo merezco es el argumento de moda al momento de hacer un gasto discrecional, es decir utilizar parte de nuestros ingresos para satisfacer un deseo (ojo, no una necesidad). Aunque aquello en lo que queremos hacer el gasto no tenga alcance suficiente para mejorar nuestra calidad de vida, se percibe como una merecida recompensa. Y puede serlo, en efecto, y para los fines de este post asumiremos que todos merecemos aquello que deseamos. Pero poder hacer el gasto es otra cosa. En muchos casos, en lo que interpretamos como poder está la trampa que termina comprometiendo nuestra salud financiera. ¿Cuándo? Por ejemplo, si para adquirir nuestro “premio” echamos mano del capital destinado a nuestros gastos fijos o incurrimos en deudas.

Y el riesgo es alto. Hoy en día contamos con facilidades financieras que inciden en que tengamos una percepción equivocada de nuestra capacidad de gasto, por lo que no es raro que muchos confundan su acceso al crédito con su poder adquisitivo. Hablamos principalmente del financiamiento tradicional y las tarjetas de crédito. Estos instrumentos permiten desde la cobertura de un viaje hasta la adquisición de una televisión en cuestión de segundos.

En este contexto, los especialistas en finanzas recomiendan reconocer que no hay sentido en financiar gastos discrecionales, bajo ninguna modalidad crediticia, porque lo recomendado es que estos sean cubiertos con ahorro.

Incluso teniendo estas prioridades claras, no estamos libres de dilemas, pues nuestra capacidad de ahorro es limitada y nuestros deseos no lo son. Clic para tuitear

Incluso teniendo estas prioridades claras, no estamos libres de dilemas, pues nuestra capacidad de ahorro es limitada y nuestros deseos no lo sonDe modo que siempre habrá un deseo compitiendo con otros y, en consecuencia, tendremos que discriminar entre los gastos discrecionales que queremos hacer, sobre todo cuando envuelven elevadas sumas de dinero.

Para tener control sobre los gastos discrecionales es importante plantear prioridades y metas. Si no se define cómo utilizar el dinero para alcanzar objetivos, no podremos percibir cuándo estamos acercándonos o distanciándonos de ellos.

Digamos que te propones cambiar el carro y contemplas dos opciones: uno usado en buenas condiciones y buen precio y uno del año que supera tu presupuesto, y te demandaría un crédito. Por un lado, eres una persona organizada que prefiere evitar el endeudamiento, pero también piensas que lo nuevo es nuevo y que te quieres dar el gusto, como dicen, de quitarle los plásticos a tu vehículo. Hay preguntas que pueden ayudarte a decidir:

-¿Por qué exactamente te atrae el carro nuevo (o lo que quieras adquirir)? A partir de las respuestas puedes llegar a conclusiones interesantes, como identificar qué valoras tú y qué valora tu entorno. Podrías concluir, por ejemplo, que tu círculo social te está presionando, y eso te ayudará a tener una conclusión. Si las personas con quienes compartes tu tiempo valoran en exceso las superficialidades, te verás constantemente comprometido a sacrificar lo indispensable por lo prescindible. Te toca elegir si quieres jugar en ese terreno.

¿Cómo este gasto discrecional impacta tu calidad de vida? ¿La elevará o te generará estrés financiero? Pueden ocurrir ambas posibilidades, pero hay que ponerlas en una balanza y ponderar cuál tiene más peso. Es importante muy importante la sinceridad con uno mismo.

Al responder, hay que tener presente que no estamos ante necesidades elementales, sino ante gastos discrecionales y, por lo tanto, nunca son indispensables.

Usa herramientas de control

 Para controlar los gastos en general, el presupuesto es la herramienta de control por excelencia, siempre que esté bien diseñado y se lleve con cierto rigor. En este post te explicamos cómo elaborar un presupuesto personal.

Es importante tener presente que el presupuesto permite mantener control y orden en tus finanzas, pero también es un instrumento para cumplir metas previamente establecidas. En finanzas, tener objetivos claros ayuda a definir la dirección de los gastos con criterio, y esto es clave, pues si sabes qué quieres, sabrás en qué gastar.

Tener objetivos claros ayuda a definir la dirección de los gastos con criterio, y esto es clave, pues si sabes qué quieres, sabrás en qué gastar.

El analista Alejandro Fernández W. también recomienda usar cuentas exclusivas para gastos discrecionales como herramientas de control, principalmente para los que son menores. Una vez elaborado un presupuesto general, puedes utilizar una cuenta únicamente para el ahorro que piensas dirigir al renglón de los gastos discrecionales. Lo ideal es que estos gastos estén presupuestados y que tengas una perspectiva clara de lo que puedes hacer -y lo que no- durante este mes o este año. En caso de que se agote muy pronto tu fondo, debes ser infalible: si se acabó el ahorro, se acabó. Cero gastos discrecionales hasta que haya un nuevo fondo para estos fines.

Estas son medidas importantes, pero la principal siempre será crear conciencia. Cuando hablamos de gastos discrecionales, no es cuestión de puedo y me lo merezco” o de “tengo el dinero suficiente”, es cuestión de asegurar la cobertura de tus necesidades básicas, tener un fondo de emergencia para cualquier adversidad y no sugestionar tus compras a presiones externas.


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