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Seis lecciones de finanzas que la pandemia invita a repasar

Seis lecciones de finanzas que la pandemia invita a repasar

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No son novedad. Ya estaban en la literatura financiera, en los discursos de coach, entre los objetivos de año nuevo, incluso andaban de boca en boca, en frases cotidianas y manidas que  a veces pronunciamos más por hábito que por reflexión. La pandemia no nos ofrece nuevas lecciones sobre finanzas, pero pone en relieve las sabidas de toda la vida. Penosamente, para muchos, su llegada ha sido la forma más rápida y eficaz de aprender.

1- Usted propone, pero no dispone

La crisis actual nos enrostra lo frágil que es nuestra determinación ante la presencia de externalidades desfavorables. El devenir dispone, con una autoridad implacable, de nuestra capacidad de producir y nuestros ingresos pueden mermar radicalmente de manera inesperada. El control sobre nuestras finanzas resulta limitado y es preciso estar conscientes de ello para evitar frustraciones inútiles, no solo en una situación tan extraordinaria como la actual, sino también ante eventos mucho más probables y a los que estamos expuestos siempre. A la vez la coyuntura sirve para reafirmarnos la importancia de crear condiciones que permitan enfrentar los tiempos de vacas flacas con los recursos y los ahorros generados en mejores momentos, como vemos en el punto 2.

2- Guarde pan para mayo

El famoso mayo ya está aquí, y ¡vaya que llegó con sus detalles! Para los fines de este adagio mayo es cualquier tiempo de escasez, sin importar la causa que la genere. Significa que debemos ahorrar, porque el futuro es incierto incluso en los momentos en que lo proyectamos con mayor nitidez. La principal recomendación de los financistas en este sentido es la creación de un fondo de emergencia. Puede encontrar sugerencias sobre cómo hacerlo, qué tomar en cuenta y de qué tamaño debe ser este ahorro en materiales de Argentarium sobre el tema.

La pandemia no nos ofrece nuevas lecciones sobre finanzas, pero pone en relieve las sabidas de toda la vida. Penosamente, para muchos, su llegada ha sido la forma más rápida y eficaz de aprender. Clic para tuitear

3- Mantenga un nivel de endeudamiento razonable

Los préstamos ayudan a lograr algunas metas, pero al mismo tiempo las deudas nos quitan libertad y, en ocasiones, llegan a comprometer nuestra salud mental y emocional. Por eso es necesario un equilibrio. Los niveles reducidos de endeudamiento nos permitirán lidiar con las crisis desde una posición de menor presión, nerviosismo y riesgo. En este artículo hacemos algunos señalamientos sobre el nivel de endeudamiento considerado “sano” por algunos financistas.

4-Procure calidad de vida con menor gasto

Las estadísticas que tenemos sobre el perfil de nuestros lectores indican que es muy probable que usted pertenezca a la clase media o media alta, y  que tal vez podría gastar un poco menos sin afectar su calidad de vida. Quizás esta temporada en casa pone en evidencia cuáles aspectos del presupuesto de gastos se pueden reconsiderar. Revisar los estados de cuenta recientes de la tarjeta de crédito y compararlos con los de un mes “normal” nos puede ayudar a identificar algunos hábitos de consumo que debemos restringir o moderar cuando llegue la nueva normalidad. Por citar algunos ejemplos: los paseos por un mall después del trabajo, los almuerzos frecuentes en restaurantes, las compras de artículos de poca utilidad, los cafés matinales o vespertinos en reposterías cercanas, etc. En relación con las restricciones de consumo en esta coyuntura, está claro que no todos los gastos que estamos evitando durante el confinamiento podrían o tendrían que ser eliminados en un contexto de normalidad, pero puede sorprendernos ver que hay bastante por dónde cortar.

5-No ponga todos los huevos en la misma canasta

La diversificación es clave para varios aspectos de nuestra vida financiera, como son la inversión de nuestros ahorros y las fuentes de nuestros ingresos mensuales. Diversificar las fuentes de ingreso laboral es una medida que resulta más difícil de implementar para empleados que para cuentapropistas, pero no está de más explorar posibilidades. Ejemplos interesantes son los de empleados a tiempo completo que, además de un empleo, son propietarios de negocios en sectores distintos al de la empresa para la cual trabajan.

Otros aspectos a considerar en este punto son la versatilidad y la capacidad de aprender y reinventarnos. En la crisis actual podemos ver que, aunque nos impacta a todos, hay una diferencia importante entre quienes pueden usar la tecnología para incurrir en nuevas formas de ser productivos y quienes no. También hemos visto cómo muchos negocios han tenido que adaptarse a la modalidad del teletrabajo o implementar nuevas formas de entrega de servicios para satisfacer las necesidades de sus clientes.

6- El ahorro no debe ser un lujo

Finalmente, bajo el sistema en que vivimos el ahorro no debe ser un lujo, en tanto que sirve, entre otros innumerables propósitos, para salvar vidas. No es lo mismo la paralización de la economía por varias semanas en naciones ricas, donde muchas personas tienen ahorros, que en países pobres, llenos de gente con grandes carencias y necesidades. En los primeros hay mayor capacidad de respuesta para cubrir las necesidades esenciales de la población, y el dilema primordial es sobre la riqueza que se dejará de generar para seguir siendo ricos. En los países pobres el reto fundamental es evitar que grandes poblaciones sufran hambre. La experiencia mundial nos enseña que mientras mayor sea el volumen de los ahorros personales y empresariales, en mejores condiciones se estará para enfrentar contingencias como la que plantea el Covid-19 y otros grandes problemas que puedan afectar la sociedad. Por tanto, en la medida en que interiorizamos la importancia del ahorro y lo convertimos en un hábito, contribuimos a que el problema social sea menos grande. Aun si nuestro aporte personal equivale a un grano de arena.

En República Dominicana, la Encuesta General de Cultura Económica y Financiera, aplicada por el Banco Central en 2014, refleja el bajo nivel de ahorro de los hogares. La investigación halló que el 51% de los hogares de más bajo ingreso con suerte podría durar una semana sin ingresos antes de tener que recurrir al endeudamiento. Entre los hogares de ingreso mediano, el 45% solo podría subsistir por un mes sin tener que incurrir en deudas.

En economías como la nuestra hay muchas razones que explican el bajo nivel de ahorro (desempleo, bajos salarios, etc.), y personalmente no tenemos el control de ellas, pero de nuestra parte, podemos trabajar para reducir la ponderación que puedan tener la falta de educación financiera y disciplina.


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