Producción orgánica para consumo local: algunos avances, enormes trabas

Producción orgánica para consumo local: algunos avances, enormes trabas

República Dominicana es internacionalmente reconocida por su producción y exportación de cacao orgánico (produce el 60% de la demanda mundial), banano orgánico y de otros frutos.

Pero paradójicamente, el consumo de alimentos y productos orgánicos o agroecológicos a nivel local es muy reducido.

“La industria para la exportación está bastante organizada. Por otro lado, está el mercado local que se encuentra en pañales”, dice Zaura Muñiz, actual presidenta del Comité Orgánico de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) y propietaria de la comercializadora de productos orgánicos Terra Verde, al referirse al tema.

Cinco años atrás, cuando Muñiz empezó el proyecto Terra Verde, la demanda de productos locales se consideraba prácticamente inexistente. “Yo me imaginaba que muchas personas tenían el deseo de empezar a comer saludablemente y sencillamente no tenían acceso a esos productos”, relata la propietaria de Terra Verde.

En el país no existen campañas estatales ni privadas de gran alcance orientadas promover la alimentación saludable como una cultura. Click Para Twittear

Recuerda que para entonces (2013) apenas se importaban algunos productos orgánicos.

Hoy en día, aunque de manera muy tímida, cadenas de supermercados locales van introducido en su oferta una variedad de alimentos de este tipo, que ofrecen las ventajas de ser más saludables y tener un menor costo ambiental.

Pero hay varios factores que frenan el crecimiento del mercado.

Por un lado, lo orgánico no es, generalmente, económico. Con frecuencia, la posibilidad de adquirir este tipo de productos está reservada para personas con un elevado poder adquisitivo. Por lo que, el costo se vislumbra como un obstáculo para la pujante industria orgánica local.

Así, una demanda reducida frena las posibilidades de mitigar costos por volumen alto de producción o, como dirían los economistas, por economía de escala.

Rodolfo Gil, miembro fundador de la Asociación de Productores Orgánicos Los Botados (Aproglobo), reconoce que estos alimentos son más demandados por la clase media y media alta. Lo atribuye a que, por un lado, estos estratos de ingreso suelen estar más educados y, en consecuencia, conscientes de la necesidad de cuidar su salud y su entorno; pero también a que los grupos más pobres no tienen capacidad adquisitiva para adquirir productos cuyo precio es superior a los de los más convencionales.

Al respecto, Muñiz afirma que el costo elevado es un factor en contra, pero da prioridad a la falta de conciencia el valor de los alimentos saludables y su menor impacto sobre el medioambiente.

Se trata, a su entender, de tener claras las prioridades: “Las personas que tienen como prioridad su alimentación puede optar, quizás, por dejar de hacer otras cosas. Yo gasto en comida lo que no me compro de ropa y maquillaje”, expresa, convencida de que, más que un gasto, esta es una inversión en salud.

“Si lo vemos como una inversión, no como un costo, a la larga cuando uno mantiene un estilo de vida saludable y una alimentación sana, tiene que preocuparse menos por ir al médico”, sostiene Muñiz.

A esto se suma que en el país no existen campañas estatales ni privadas de gran alcance orientadas promover la alimentación saludable como una cultura.

Los productores orgánicos para consumo local se enfrentan al reto que supone una demanda todavía reducida, con la desventaja de que sus productos, generalmente, no son una opción para la mayoría de la población, que dispone de pocos recursos.

El sector también demanda una legislación que, además de asumir este reto, estimule la producción orgánica y proteja a los pequeños y medianos productores . “Es la principal demanda que tienen los productores orgánico del país”, afirma Gil, quien tiene décadas relacionado con el mundo orgánico.

“Los pequeños productores orgánicos no tienen acceso a certificaciones que es un proceso largo y costoso … falta de apoyo, falta de financiamiento, capacitación y asistencia técnica”, observa, por otro lado, Muñiz.

Es importante recordar que para ser denominado en los mercados formales como orgánico el producto no solo debe estar libre de agroquímicos y pesticidas, sin aditivos, colorantes, conservantes u otros insumos artificiales. A esto se suma que debe estar certificado por una entidad internacional acreditada, con la finalidad de ofrecer al consumidor final la garantía de alta calidad y conformidad con los niveles y normas establecidos.

También apuestan por la aplicación de subsidios gubernamentales, como se estila en otros países, con el objetivo de impulsar y proyectar la producción local.

A principios de marzo de este año los agricultores orgánicos propusieron iniciar un proceso de transición de la agricultura convencional a la agricultura orgánica y agroecológica.

La propuesta surgió en el II Encuentro Regional del Caribe de Organizaciones de la Agroecología titulado “Estado de arte de la Agroecológia en República Dominicana focalizado en las políticas públicas”.

En 2016 la agricultura orgánica proyectaba un crecimiento de entre un 25-30% anual, según datos de la Oficina de Control Agricultura Orgánica del Ministerio de Agricultura. Click Para Twittear

En el mismo, se quejaron de la modernización de la agricultura en el marco del modelo de la revolución verde en el país, ya que lejos de resolver los problemas del área rural ha generado una crisis.

Explicaron que dicha crisis se encuentra expresada en el creciente deterioro de los recursos naturales, la vulnerabilidad frente al cambio climático, pobreza rural, migración e inviabilidad social y económica.

Sobre el particular, Gil expresa que en la actualidad existe un anteproyecto de ley que lejos de beneficiarlos, los perjudica.

“Ahora hay otro proyecto de ley de desarrollo agropecuario y desarrollo rural pero no tiene nada de desarrollo, pues vuelve con el tema de protección a los monocultivos y los grandes agro empresarios, no al campesino”, lamenta.

En general, los agricultores aseguran que se enfrentan con grandes dificultades para obtener los recursos financieros para invertir en la agroecología.

Cabe resaltar, que el 70% de la producción nacional se le atribuye a los productores de pequeña escala.

Tendencia a nivel mundial

El mercado orgánico crece, y mucho, a nivel internacional. De hecho, actualmente las grandes cadenas y empresas alimenticias están abriendo en sus ofertas gastronómicas líneas de productos orgánicos, o en su defecto están comprando pequeñas empresas para incorporar lo orgánico.

“No es una moda”, dice convencida Muñiz.

A nivel local, también. En 2016 la agricultura orgánica proyectaba un crecimiento de entre un 25-30% anual, según datos de la Oficina de Control Agricultura Orgánica del Ministerio de Agricultura.

Para entonces, se contabilizan unos 16,089 productores y unos 21 productos orgánicos, incluidos el pasto y la miel.

Datos de los productores apuntan a que hay unos 23,600 productores y 148 mil hectáreas dedicadas al cultivo orgánico, que generan ingresos ascendentes a US$200 millones.

Estos números vaticinan que en los próximos años esta industria logrará posicionarse como un importante pilar de la economía nacional, de acuerdo con representantes del sector.

También le puede interesar leer:

En qué se relacionan el medioambiente y la economía


Artículos relacionados

SIV obtiene máxima puntuación en evaluación de transparencia web

La Superintendencia de Valores de la República Dominicana obtuvo la máxima calificación (de 100 puntos) en la evaluación de los

Industria y Comercio aumenta RD$3.00 pesos al gas licuado de petróleo

El Gas Licuado de Petróleo (GLP) subirá tres pesos por galón a partir de la media noche de este viernes,

Pro Consumidor desmiente existencia de virus “Machupo” en Paracetamol P-500

El Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (Pro Consumidor) desmintió este viernes la posible existencia de un

Volver Arriba