Los vientos de 2016

Los vientos de 2016

Es poco probable que se coloquen los bonos soberanos antes de las elecciones, ya que el gobierno deliberadamente pospone emitir fuera, para evitar la impresión de que usará los fondos para ganancia política.

France Uccelli, «Nota de viaje: Los fundamentos continúan brillando» (Octubre 15, 2015)


Con la renovada promesa estatal de que en Navidad habrá pollo, y el anuncio de cuándo pagarán el sueldo trece, sólo falta que la CDEEE nos asegure que esta Nochebuena habrá luz para caer en cuenta de que ya terminó 2015.

Es, por tanto, propicia la época para pasar revista a las predicciones económicas para el año en curso que hicimos en 2014, y así ver en qué logramos acertar, y reírnos de los huevos que pusimos.

Aprovecharé también, si todavía tengo su lectura, o por lo menos la complicidad de su sonrisa, para compartir el escenario económico que nuestra bola de cristal predice para el venidero 2016.

Un 2015 con pocas sorpresas

El año en curso cerrará con pocas sorpresas, por lo menos en cuanto a indicadores macroeconómicos se refiere.

Si sorpresa hemos tenido, ha sido la extremadamente baja inflación medida por el Banco Central, que concluirá 2015 en 2.0%, fruto de la dramática y sostenida depresión del precio del petróleo.

Aunque el mismo Banco proyecta que cerraremos con un crecimiento económico de 6.0%, inferior al 7.3% de 2014, pero en línea con nuestra predicción, ahora estoy convencido de que, al ritmo que crece su IMAE, cerraremos 2015 más cercano al 7%, y sin duda seremos el país de mayor dinamismo en toda la región. ¡Apúntelo!

En lo bancario, pocas sorpresas. Las tasas de interés para los préstamos este año han aumentado, muy ligeramente, tal como habíamos proyectado, aunque nos quedamos cortos en la tasa pasiva.

También nos quedamos cortos en el nivel de dinamismo del crédito privado en moneda local. El año no ha cerrado, pero será difícil que se cumpla nuestro ambicioso pronóstico de que crezca 12.0%. (Sin embargo, sí acertamos en cuanto a la reactivación del crédito público.)

Nuestro mayor huevo, al igual que en 2014, lo volvimos a poner con la tasa de cambio. Pronosticamos una devaluación de 5.0%, para una “prima” que cerraría 2015 en RD$46.48 por dólar.

Erré (aunque poco). Es incierto lo que pasará en los próximos 70 días, pero a juzgar por las señales desde las alturas bancentralianas (incluyendo recientes amenazas reglamentarias y reproches telefónicos), dudo que 2015 cierre con una tasa superior al RD$45.82, para una muy modesta devaluación de 3.5%, entre las tres más bajas en América Latina.

¿Qué nos traerá el año nuevo?

Sin deseos de ser pesimista, nuestra expectativa para 2016 no es tan favorable como lo fue nuestra apuesta de 2015.

Aunque más modestamente, las elecciones impactarán negativamente las finanzas públicas. La incertidumbre y el limbo de la transición, por la ratificación (o no) de funcionarios y el impacto de la próxima reforma fiscal, se sentirá.

El Banco Central mantendrá una postura monetaria (aún) más firme, por el tema electoral, por las presiones inflacionarias que reaparecerán luego de este año de “gracia” petrolera y las que vendrán de fuera por la disminuida liquidez esperada a nivel internacional.

Si repasamos los dos más recientes ciclos crediticios (2005-2009 y 2009-2013, como presentamos en la tercera gráfica), podemos apreciar que el actual iniciado en 2013 está también llegando a su final, como confirma la disminución en el ritmo de crecimiento registrado durante los últimos nueve meses.

Por lo menos en mi bola de cristal, el dinamismo crediticio de 2016 será de 7%, la mitad del que disfrutamos en 2014, y menor al tímido 10% de 2015.

Aunque se mantendrá la “Regla HVA” (es decir, seguirá el actual esquema de control cambiario), la devaluación se deslizará hacia arriba, a un 6%, terminando 2016 al RD$48.57 por US$.

Es decir, los vientos de finales de 2016 serán, relativos al 2015, más necios y tempestuosos. Ojalá equivocarme. ¡Ojalá!

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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