De “No+AFP” al complejo del avestruz: una crítica al sistema de pensiones actual

De “No+AFP” al complejo del avestruz: una crítica al sistema de pensiones actual

“Las tasas de reemplazo proyectadas para la generación de pensionados de los años 2025 y 2035 llegarían a un promedio de 39%…”

Comisión Presidencial Pensiones Bravo (Chile 2015)


Podemos hacer como el avestruz y hundir nuestras cabezas en la tierra y pensar que todo está bien. Que no hay nada, o muy poco, en cualquier caso, que deba cambiarse.

Podemos, en aún mejor dominicano, “hacernos los locos” e ignorar lo que ocurrió en Santiago, pero de Chile, el pasado domingo, cuando más de 100,000 chilenos protestaron, y no por primera vez, por su sistema de pensiones.

Lo cierto es, y tampoco es la primera vez que escribimos sobre este tema, que este escritor por lo menos está muy preocupado por el resultado en el que derivará, no ahora, ni en diez años, pero quizás allá en el 2035, la situación previsional en la República Dominicana.

En términos relativos, mi preocupación empeora al comparar el sistema de AFP chileno, el cual imitamos en gran medida, con el nuestro más aplatanado.

En Chile, las tasas de reemplazo (o el equivalente de a cuánto ascenderá nuestra pensión en relación al último sueldo) no varían tanto de lo que serían las nuestras, a pesar de que allá el monto aportado mensualmente es mayor a la cotización realizada en el país.

Ciertamente, el retorno obtenido, hasta ahora, por los fondos del trabajador dominicano es mayor al chileno, pero nosotros, a diferencia de allá, no somos un país clasificado “grado de inversión”, ni pertenecemos a la OCDE.

¿Qué quiero decir con esto? Que nuestra debilidad institucional y macroeconómica es mucho mayor que la de ellos.

No apelo a un patético sentido de inferioridad o complejo de Guacanagarix.

Los “rankings” internacionales están ahí, y el que haya vivido o estudiado en Chile podrá confirmar esto en persona.

¿El impacto en los fondos de nuestros trabajadores? Son muchos. Entre ellos se destacará la volatilidad, en el mediano y largo plazo, de nuestra moneda nacional, en la cual están invertidos la totalidad de esos ahorros.

De aquí al 2032 o 2037, cuando yo podría aspirar a retirarme bajo el sistema actual, es decir, en 20 años, proyecto por lo menos dos grandes choques devaluatorios del peso, parecidos a los del 2003, 1990 y 1983. Negar esta posibilidad no solo es un absurdo, sino que sería irresponsable e imprudente.

Sin embargo, eso mismo es lo que hacemos… Mirando hacia otro lado, apostamos a que lo vivido en los últimos 10 años se repetirá en los próximos 20 años.

Debemos levantarnos.

Si ahora estamos apostando a una tasa de reemplazo, como mucho, del 50%, ¿cuál sería bajo un escenario de devaluación como la vista en los años ya mencionados? ¿O de verdad creemos que no volveremos a sufrir una mega devaluación en la República Dominicana?

En Chile hablan de “chupasangres”, “hienas” y “sanguijuelas” al referirse a las AFPs a pesar de que allá, a diferencia de aquí, el 80% del ahorro previsional se destina a fomentar la actividad privada, reproductiva, creadora de valor.

¿Y en la República Dominicana? La situación es la inversa. Por más que se habla y se habla sobre la necesidad de diversificar la composición de las inversiones, el 80% está invertido… ¡en el Estado!

Lo anterior no debe sorprender. Nuestra “Comisión Clasificadora de Riesgos y Límites de Inversión” es, en mi opinión, todo un “politburó” económico  que, en gran medida, ha favorecido el continuo financiamiento de las obras… ¡del Estado!

Aunque se han hecho esfuerzos importantes en los últimos años, todavía siguen siendo inadecuados e incompletos. Se necesita mucho más y es difícil, muy difícil, que bajo el esquema institucional actual esto logre realmente adecuarse.

Hay cualquier otra cantidad de aspectos estructurales que deben revisarse del modelo previsional actual. Desde el rol de la AFP estatal, el mecanismo de compensar a las administradoras (la famosa “comisión complementaria”), la incompleta implementación del pilar “solidario” y la continua evasión del cumplimiento de los compromisos sociales en la informalidad y evasión que nos caracteriza.

Aspectos todos conocidos, desde hace más de 10 años. Y muchos recurrentes.

¿Qué estamos esperando, como sociedad, como Estado, como sector privado, para evaluar los primeros 15 años del sistema previsional, para recalibrarlo de manera integral vista la proyección, tan fácil de hacer, de los próximos 20 años?

¿O es que vamos a seguir, como hasta ahora, periódicamente cacareando a cuánto ascienden los fondos, qué representan como por ciento del PIB y de que podemos estar tranquilos porque nuestros fondos de pensiones “trabajan para ti”?

¿Cuál fue la última real adecuación, reforma o mejora sustancial al sistema previsional actual? ¿En sus 15 años?

¿De verdad vamos a seguir (sindicatos, empresarios o políticos, no importa quién sea) “trancando” el juego, poniendo intereses particulares por encima del colectivo actual y futuro, para mantener este status quo o limbo perpetuo?

Ojo: El sistema de capitalización individual es, para mí, superior al de reparto estatal. Las AFP, tanto las privadas como la pública (que es muy tímida en su aporte social) claro que tienen su rol que jugar.

Pero pregunto, finalmente: ¿Qué hemos hecho (o hacemos) nosotros los dominicanos mejor que los chilenos? ¿Por qué no se repetiría en el país, un domingo cualquiera de 2035 lo ocurrido en Chile el domingo pasado? Como no soy avestruz, yo, por lo menos, espero respuesta.

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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