Finalmente… ¡Crece!

Finalmente… ¡Crece!

“Continuaremos con el fortalecimiento de las entidades financieras, a fin de que permanezcan solo intermediarios solventes que garanticen la seguridad y protección de los recursos de los depositantes”.

Lic. Luis Armando Asunción, Resultados y Logros de Gestión Superintendencia de Bancos 2014-2016


En mis más de diez años de escribidor financiero, hay muchas paradojas del sistema financiero dominicano que no he logrado explicar.

Una de ellas es: ¿Cómo es que, con una banca tan dinámica y agresiva como la nuestra, la penetración del crédito privado en la economía es la más baja de toda la región?

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Vemos la disyuntiva en la primera gráfica. De los seis países del DR-CAFTA, el crédito al sector privado en República Dominicana solo alcanza el 27.6% de su PIB, ¡la mitad del acceso con el que cuentan Costa Rica (58.1%) y Honduras (56.3%) en 2016.

La paradoja no es nueva. Ha sido recurrente en esta columna y lo cierto es que, luego de desplomarse durante la crisis bancaria del 2003-2004, las mejoras han sido, durante muchos años, nulas.

En cambio, en los demás países uno veía un crecimiento vigoroso en esta variable que evalúa cuán amplio es el apoyo de la banca a los hogares y las empresas privadas.

Nicaragua duplicó su penetración de 17.7% en 2002 a 35.7% en 2016 e, igualmente, lo logró Costa Rica en igual tiempo.

¿Qué hacen los “ticos” que no hacemos nosotros que duplican (¡sí, duplican!) el respaldo crediticio al sector privado? Choca, recordando que la mitad de la banca en Costa Rica es de propiedad estatal.

Posibles causas

La más frecuente justificación tiene que ver con el denominador en la ecuación de la penetración: el Producto Interno Bruto (PIB).

La más osada es que ese cálculo de la actividad económica está sobredimensionado y que, por lo tanto, cualquier relación (sea del crédito privado, la deuda pública o los impuestos) está subvaluado.

Otra posibilidad es que parte importante de la economía (como minería o zonas francas) no recurren al crédito bancario, aunque es difícil pensar que son tan diferentes a sus pares CAFTA.

Aquí hemos compartido la preocupación de muchos de que el Estado dominicano (sea Hacienda o el Banco Central) desplazó al sector privado como foco de la actividad bancaria criolla.

Finalmente, también puede ser que la regulación bancaria, o la realidad del sector empresarial, imposibilitan mayores avances en el acceso al crédito.

Las buenas noticias

En el último cuatrenio, el crédito privado ha repuntado como nunca antes desde el 2002. Subió, entre 2012 y 2016, de 20.5% a 27.6%, un muy fuerte aumento de 7.1%.

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¿Los más beneficiados? El hogar dominicano que, por vía de tarjetas, préstamos hipotecarios o de consumo, captó US$3.3 mil millones del crédito adicional, un 45% del aumento total.

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Ese aumento del crédito al hogar duplicó los US$1.8 mil millones de los cuatro años anteriores, algo que debe llamar la atención.

El flujo nuevo a favor de los “sectores productivos” aunque positivo (US$1.2 mil millones adicionales) fue fundamentalmente igual al cuatrenio anterior.

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Un buen ejemplo lo vemos en la tercera gráfica: mientras al crédito plástico subió US$280 millones en 2012-2016, a la agricultura el incremento fue de solo US$175 millones más, inferior a los US$266 millones del 2008-2012.

¿Se dolariza la dinámica crediticia privada? Sí, aunque poco. Se mantiene una tendencia parecida a la de 2012, pero ciertamente que 27% del nuevo flujo privado se desembolsó en US$.

¿Cuáles fueron, además del hogar dominicano, los otros sectores beneficiados del “boom” de 2012-2016? Se destacan, también, el comercio y la construcción.

Seguimos, eso sí, de últimos en la región, aunque poco a poco cerrando la brecha crediticia. Ojalá avanzar más en el 2016-2020.


A Luis A. Asunción y su equipo, muchos de ellos jóvenes economistas, les tocó una papa caliente al asumir como #1 en la “Súper” de Bancos.

No habían cumplido sus primeros 100 días y se vieron obligados a intervenir, y posteriormente liquidar, un pequeño banco de ahorro y crédito (con 0.18% de los activos del sector) que ha dado, y continúa dando, titulares.

Sorprende tanto interés en el Peravia, pues no ha sido la única entidad disuelta o excluida del sistema durante la gestión de Asunción. Seis más salieron, incluyendo un banco de ahorro y crédito y cinco corporaciones de crédito.

Celebro algunas acciones recientes de la gestión que, con la Fiscalía, intervinieron una “financiera” que había estado operando irregularmente quién sabe por cuántos años.

Hay más y es fundamental, para la protección del depositante, asegurar que toda operación de intermediación financiera sea conforme la ley.

En un informe de rendición de cuentas, destacan las 436 sanciones a intermediarios, 3 sanciones a firmas auditoras y la depuración coordinada del listado de auditores con otros entes supervisores. Ojalá se publicaran los detalles, como en otras jurisdicciones.

En las próximas semanas, con la implementación de algunos importantes instructivos, todos los 10 reglamentos que han trabajado se dejarán sentir más a favor del usuario financiero. Apuesto a ello.

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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