Deseos de año nuevo

Deseos de año nuevo

A partir de este año, existirá una lista de personas que no quieren recibir llamadas telefónicas de sus bancos informándoles que «su tarjeta ya está aprobada, y sólo tiene que pasar a buscarla por la sucursal».

También a partir de este mes, entrará en vigencia un nuevo protocolo de cómo las oficinas de cobro forzoso cumplen su muy importante rol, pero sin atropellar la dignidad de  los deudores. Los bancos que contratan o negocian con estas firmas exigirán una certificación independiente del cumplimiento de este nuevo protocolo.

Y hablando de centros de contacto (o “call centers”), próximamente se inaugurará el primero dedicado a dar orientación crediticia independiente, vía una línea telefónica libre de cargos, a aquellas personas que se sienten inseguras de poder cumplir con sus compromisos financieros. Se les reforzará la importancia de mantener sus obligaciones al día, pero facilitándoles las herramientas y oportunidades de reestructuración para poder mantenerse libres de moras.

Nada de lo aquí presentado es nuevo. De hecho publicamos los mismos textos, en este mismo espacio, hace exactamente cinco años. Ojalá que avancemos un poco más. Clic para tuitear

Para evitar esas situaciones de mora o posibles moras, y concientizar mejor a sus clientes que están considerando tomar un préstamo, a todos se les dará el Examen para Deber Argentarium (EDA) antes de firmar “debo y pagaré”, aclarándoles de forma dinámica y didáctica las dudas que surgieron al “examinarse”.

Se introducirá en nuestro país una real tasa de referencia (como el “Prime Rate” de Nueva York) sobre la que se cotizarán los préstamos de tasas variables, de tal forma que si el costo del dinero bajo, bajarán las tasas de los préstamos y si sube, subirá de una forma proporcional y transparente.

Veremos lo anterior de forma más contundente en el costo de financiamiento de las tarjetas de crédito, que en la actualidad (aunque muy por debajo de donde estaban en el pasado reciente y con sus muy contadas excepciones) sigue siendo cartelística, dedocrática y casi universalmente fijado en un 60% anual.

Los bancos eliminarán la práctica de cobrar por hacer retiros de depósitos en efectivo desde sus propios cajeros humanos. Si deciden hacerlo, lo informarán a sus clientes de forma expresa y clara al momento de que abran una cuenta.

Los últimos tres deseos de hecho corresponden a la simple y efectiva implementación de las leyes y normativas ya existentes.

Pronto se cumplirá el acápite del reglamento de Protección al Usuario que manda a la Superintendencia de Bancos a publicar las reclamaciones y quejas de servicio por entidad individual, no consolidada como en la actualidad, de tal forma que podamos responder la pregunta: ¿Cuál es el banco de mejor (o peor) calidad de servicio?

El mismo reglamento ya citado también se asegurará de exigir que las tasas de interés, tanto para préstamos como para depósitos, sean efectivas (tomando en consideración gastos y comisiones) y no nominales como en la actualidad, de tal forma que realmente el precio de los productos bancarios sea transparente y comparable, no manipulado como ahora estilan algunas entidades financieras.

Se aumentará la cobertura del “seguro” al depósito bancario en el país de RD$500,000 (monto fijado en el 2002) a, por lo menos, RD$1,000,000. Esto se puede hacer de forma expedita y sencilla, tal como lo establece la Ley y su reglamento.

El #5YearChallenge de la banca

De concretarse estas diez expectativas que tengo para el año nuevo, estoy convencido no solo de que se logrará una banca más transparente y competitiva, sino de que se eliminará alrededor del 80% de las principales quejas y mal sabores de los usuarios bancarios, por lo menos según nuestras medición en las redes sociales Argentarium.

Las aspiraciones de este decálogo tienen dos características en común, que quizás algunos de los más ávidos lectores de Argentarium ya identificaron.

La primera de ellas es que ninguna de estas metas que con esperanza mantenemos para el 2019 requieren de cambiar las leyes o los reglamentos de nuestro país.

No se requiere de intervención del legislador y, en muchos de estos casos, ni siquiera de las mismas autoridades.

Estas son decisiones que la misma banca podría hacer realidad, sobre lo base de un consenso en torno a la idea de que es mejor prevenir que lamentar.

Ninguna de estas aspiraciones son inventos de quien las escribe, como sabe cualquier banquero o banquera con cuentas en el exterior y se habrá beneficiado de lo que son mejores prácticas elementales en el mundo de la banca minorista global.

Voy más allá: los últimos tres deseos de hecho corresponden a la simple y efectiva implementación de las leyes y normativas ya existentes, a las que quizás no se les ha dado la priorización y atención que merecen.

La otra característica común del decálogo es que nada de lo aquí presentado es nuevo. De hecho, escribimos básicamente estos mismos conceptos, los mismos textos, en este mismo espacio hace exactamente cinco años atrás, allá en el 2014.

En justicia, toca reconocer que sí hemos logrado avanzar en algunos de los aspectos puntuales que identificamos entonces.

Por ejemplo, en cuanto a la revisión del Reglamento de Evaluación de Activos (REA) y en torno a la publicación en las páginas web bancarias de sus contratos de adhesión, tasas activas y pasivas de referencia y tarifarios de servicios. Igualmente avanzamos, en términos generales, en cuanto a la mayor disponibilidad y oferta de educación financiera.

Ojalá que en los próximos cinco años avancemos algo más. Ojalá, ¿verdad?

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.


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