¿Qué determina que una persona esté o no desempleada? ¿Cómo las características particulares de cada individuo promueven o no que esté en esta situación?

El profesor universitario Nerys Ramírez se propuso responder estas preguntas en su estudio Determinantes del Desempleo en República Dominicana: dinámica temporal y microsimulaciones, investigación que le valió el primer lugar en el Concurso de Economía Biblioteca Juan Pablo Duarte, organizado por el Banco Central.

Mediante este ejercicio, explica Ramírez, pudo elaborar un perfil de las personas que, por sus características, son más propensas a estar sin trabajo.

Uno de sus hallazgos más relevantes es con respecto al factor género. Ramírez observa que las mujeres, independientemente de su estado social, nivel de ingresos y nivel educativo, son más propensas a estar desempleadas que los hombres. “Especialmente cuando hay un hijo en el hogar menor de 6 años y cuando está casada”, agrega.

Expone que lo contrario sucede con el sexo opuesto: cuando el hombre tiene una pareja se reducen las probabilidades de que esté desempleado.

Esto, explica el egresado y profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), se puede asociar a que el hombre casado cuenta con mayores responsabilidades en el hogar y tiene menores exigencias de salario, porque tiene más responsabilidades.

«Por ende, los hombres casados tienden a estar empleados en mayor frecuencia que los que no lo están”, reitera.

Asimismo, al hacer un análisis entre el segmento de las mujeres, solteras y casadas, Ramírez se encuentra con una situación interesante: las que tienen una pareja en su hogar disminuyen su probabilidad de estar desempleadas frente a las que están solteras.

El factor hijos

Al estudiar el impacto del factor hijos, Ramírez halló que los resultados son distintos para los hombres y las mujeres. El análisis de sus datos mostró que cuando hay un hijo en el hogar el hombre diminuye sus probabilidades de estar desempleado, mientras que en el caso de las mujeres sucede lo contrario.

“Esto podría estar asociado a los roles tradicionales del hombre y la mujer. Cuando las mujeres tienen hijos se sienten más comprometidas a criar a sus hijos y los hombres a ser proveedores”, comenta el investigador.

En opinión del profesor estas conclusiones indican también que las mujeres enfrentan mayores convenientes para conciliar sus responsabilidades en el hogar con el mercado de trabajo.

Un determinante importante es  la informalidad del empleo. En la zona rural, las mujeres que están en el sector informal son más vulnerables al desempleo que las que están en el sector formal.

En la zona rural, las mujeres que están en el sector informal son más vulnerables al desempleo que las que están en el sector formal.

Esta realidad, describe el investigador, puede explicarse con hecho de que el sector formal en la zona rural está conformado por las labores agrícolas, campo en el que predominan los hombres.

«En cambio, en la ciudad sucede lo contrario: la informalidad es una válvula de escape importante para las mujeres que no encuentran empleo en el sector formal y tienen que irse al informal en búsqueda de empleo», señala el también analista de la Oficina Nacional de Estadística (ONE).

Otra de las interesantes conclusiones del estudio del profesor Ramírez es que cuando un joven o una mujer del quintil de menores ingresos está en un hogar donde el jefe está desempleado, sus probabilidades de desempleo se incrementan.

“Aquí puede darse un importante efecto intergeneracional o una brecha, digamos una trampa de la pobreza, donde los hogares donde los cabezas están desempleados, muy posiblemente los miembros de ese hogar también estén desempleados”, comenta Ramírez.

75% de personas vulnerables perdería empleo

Nerys Ramirez ganador primer lugar del Concurso de Economia del Banco Central 2016

El profesor Nerys Ramírez durante una entrevista en Argentarium Radio.

Al hacer un ejercicio de microsimulación en el que el desempleo aumenta un punto porcentual, Ramírez observó que el 75% de las personas que tienen características que lo hacen vulnerables perdería su empleo.

«Es aún más trágico en el sentido de que cuando sucede lo contrario, que la economía crece y genera empleo, no son estas personas las primeras en recuperar el empleo, porque hay otro grupo de población que tiene un grupo de características que le ayudan: mayor educación, están en un quintil de ingreso con mayor ingreso,  lo que se puede asociar con mayores capacidades de búsqueda o redes sociales y están más informados y de forma más rápida, son las primeras en encontrar empleo», agrega.

En cambio, resalta que solo 18% de las personas que consiguen empleo cuando la economía crece en un primer momento eran personas pobres. «Eso indica que si se establece desde el Estado una política de creación de empleo que no está focalizada nada garantiza que serán los pobres quienes encuentren esos empleos», advierte.

Una tendencia muy marcada que observó Ramírez fue que en tiempos de crisis económica la diferencia en el desempleo entre una persona vulnerable y otra que no lo es cambia de forma más abrupta.

«Vendría siendo un incremento de la desigualdad porque si los pobres son los primeros que caen en desempleo y lo hacen en un momento de crisis, y el empleo representa el 70% del ingreso monetario de los hogares, pierden ingresos las personas con menos recursos. Entonces la diferencia entre los que más tienen y los que menos tienen se hace más grande», agrega.

A su vez, indica el investigador, la desigualdad afectaría negativamente la capacidad del crecimiento económico para reducir la pobreza, tal como han demostrado otras investigaciones económicas.

“Es como un círculo en el que se va reproduciendo todo: hay mayor desempleo, mayor desigualdad y hace que las políticas públicas que no sean focalizadas pierdan efectividad en lograr sus objetivos”, reitera.

Soporte estadístico fuerte en políticas públicas

El ganador del concurso de recomienda que exista un soporte estadístico fuerte en las decisiones que tome el Estado para resolver problemas como el desempleo.

«Si algo nos enseñan los ‘papers’ es que las relaciones que puedan existir en economía no son triviales. Establecer una política, por buena que pensemos que sea, sin tener una base estadística sólida, no nos garantiza la efectividad de esa política y, por ende, es un derroche de dinero que se genera desde el Estado», alerta.

Sugiere además una intervención directa del segmento de la población que, pese al crecimiento sostenido de la economía, no tiene acceso al empleo por sus condiciones particulares.

«Detrás de los números hay personas pasando hambre y que por encima de estar pasando hambre, lo que más podría entristecer de esa situación, es el hecho de que tienen poca capacidad de, por sus propias manos, escapar de esa situación y ahí es donde debe intervenir el Estado: en brindarle a esas personas las capacidades para salir por sí misma de esa situación y cambiar la realidad de vida en la que se desenvuelven», sugiere.