Estudio revela obstáculos y potencialidades de encadenamientos productivos en RD

Estudio revela obstáculos y potencialidades de encadenamientos productivos en RD

En República Dominicana, una serie de obstáculos limitan el desarrollo de los encadenamientos productivos, según cita el estudio “Fomento de Encadenamientos Productivos en el País”, presentado este jueves por la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD).

El documento, elaborado con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID-FOMIN), cita la desconexión entre la inversión extranjera directa (IED) y la acumulación de capacidades locales, como una de las trabas más relevantes para los encadenamientos productivos. Señala, en este sentido, que los grandes exportadores actúan como enclaves sin derrames tecnológicos ni relacionamiento con la industria nacional.

Hace referencia, además, a altos niveles de desconfianza, falta de coherencia en políticas públicas y políticas de desarrollo productivo que mejoren las capacidades de las empresas locales y un régimen de incentivos con alto sesgo favorable a la importación de insumos.

El estudio fue hecho por los consultores Pavel Isa Contreras, Elka Scheker, Lynette Batista y Danny Rodríguez, quienes presentaron los resultados más relevantes en el Desayuno Temático titulado “Dificultades para fomentar los encadenamientos productivos en República Dominicana”.

El año pasado, las zonas francas dominicanas importaron más de US$4,000 millones. Sin embargo, sólo compraron cerca del 20% en el mercado local. Clic para tuitear

De acuerdo con el análisis, República Dominicana perdió una oportunidad ya que los incentivos promovidos por las leyes dominicanas no tuvieron como propósito ni condición desarrollar el aparato productivo nacional, enlazar las actividades exportadoras con las productivas ni las inversiones con las necesidades industriales locales.

“No imponían requisitos de desempeño basados en contenido local, proveedores nacionales, contratación nacional o transferencias de conocimiento y tecnología, RD solo exigía porcentaje exportado”, explica el informe. Añade que estos incentivos tampoco consideraron para su gradualidad el tipo de inversión o los montos, además de que la renovación de los mismos se realiza de forma automática, sin evaluación de desempeño o metas.

De modo enfático el estudio indica que las leyes de incentivos vigentes promueven la facilidad para importar y dificultan las compras locales (entre esas leyes se encuentran la Ley 8-90 que crea zonas francas de exportación; Ley 84-99 de reactivación de exportaciones; Ley 158-01 de Fomento al Desarrollo Turístico; Ley 28-01 para el Desarrollo Fronterizo).

“El desarrollo de una cadena de valor, sea comercial o productiva requiere, en la práctica, de enlazar transacciones como compra-venta de insumos, bienes intermedios y servicios (transporte, empaque, etc)”, precisa el documento. Agrega que “estas compra-ventas cuando se efectúan con empresas del mercado local requieren de facturas con comprobante fiscal especial para poder vender sin ITBIS y luego no pueden compensar el ITBIS que deben adelantar en la adquisición de sus insumos y servicios utilizados en el proceso productivo”.

Para lograr el crédito del ITBIS avanzado las empresas deben seguir las normas establecidas por la DGII, aun sean reconocidas como exportadoras o estén calificadas por PROINDUSTRIA para recibir facilidades.

“Los nuevos impuestos de la Ley 139-11, varios artículos de la Ley 392-07 dedicados a fomentar los parques y distritos industriales, el trato equivalente para las compras locales hechas por empresas que se benefician de regímenes de exención fiscal, el establecimiento de centros de acopio y el procesamiento parcial no cuentan con aplicación real”.

Recuerda que a pesar de que el sector industrial nacional cuenta con la Ley de Competitividad e Innovación Industrial, a 10 años de aplicación de la Ley la mayoría de sus instrumentos no se han desarrollado; aquellos que se aplicaron se vieron primero suspendidos y luego fueron limitados  con respecto a su alcance original.

Brache aboga por un mismo trato impositivo

Julio Virgilio Brache, vicepresidente de la AIRD, al tener las palabras iniciales de la actividad, señaló que para fomentar los encadenamientos productivos es necesario que las industrias nacionales reciban «el mismo trato impositivo que tienen las compras a suplidores extranjeros por parte de las zonas francas y del sector turístico, y no que las empresas locales se vean obligadas a asumir impuestos de importación y un ITBIS que no pueden compensar al realizar estas ventas».

Dijo que este es un gran reto para las autoridades y que el ecosistema de negocios debe hacer ajustes importantes para que esto sea posible.

Sobre el potencial del fomento de encadenamientos productivos, y a modo de ejemplo, señaló que las zonas francas dominicanas importaron, el año pasado, más de US$4,000 millones. Sin embargo, sólo compraron cerca del 20% en el mercado local. “Es decir, que existe ahí un potencial de US$3,200 millones, más de 150 mil millones de pesos, una buena parte de los cuales podrían ser suplidos por empresas locales. Igualmente se podrían generar grandes oportunidades en relación al sector turístico”, dijo.

Brache animó a los industriales dominicanos a visualizar los encadenamientos productivos como una estrategia clara que favorece su eficiencia y promueve relaciones comerciales de largo plazo, que permite producir a una mayor capacidad o incrementar la capacidad instalada y que abre puertas a nuevos mercados.


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