Fitch Ratings ratifica calificación de riesgo de RD en BB-

Fitch Ratings ratifica calificación de riesgo de RD en BB-

Fitch Ratings ratificó la calificación de largo plazo en moneda extranjera de República Dominicana en ‘BB-‘, con una perspectiva estable.

Así lo informó la agencia calificadora en un comunicado de prensa socializado este miércoles.

«Las calificaciones equilibran el favorable desempeño macroeconómico de la República Dominicana y el estrecho déficit de la cuenta corriente con el aumento de la deuda pública y los pasivos fuera del balance, la deuda externa neta más alta que sus pares ‘BB’ y la limitada efectividad de la política monetaria», afirma Fitch.

Proyecta un crecimiento del PIB del 7% en 2018, moderándose a un 5,8% en 2019, ya que el crecimiento de la inversión privada se moderará y el consumo seguirá siendo sólido, respaldado por una flexibilización monetaria en forma de una reducción en el requerimiento de reservas bancarias sobre los depósitos en pesos. Fitch espera que un ajuste fiscal posterior a las elecciones ralentice el ritmo de crecimiento económico al 5,1% en 2020, mientras que la inversión se acelera en 2021.

«El desempeño macro de la República Dominicana es más fuerte que la mediana ‘BB’ actual. El crecimiento promedio del PIB real a cinco años de 6.6% de la economía supera la mediana actual de 4.2%, mientras que su inflación promedio de cinco años de 2.5% ha sido más baja que la mediana actual de 5.6%», pondera.

Las finanzas públicas de República Dominicana son débiles en comparación con las de otros países de la categoría 'BB'. Clic para tuitear

Las finanzas públicas son débiles en relación con las de otros países de la categoría ‘BB’. En este sentido, la calificadora afirma:  «La deuda del gobierno general (GG), estimada por Fitch según la del del sector público no financiero, se sitúa en el 40.2% del PIB y está en línea con la mediana ‘BB’ actual en 2018, pero Fitch espera que continúe aumentando gradualmente con el tiempo. La carga de intereses, con 16.4% de los ingresos, está muy por encima de sus pares ‘BB’. La baja base de ingresos, 14.9% del PIB, restringe la tolerancia de la deuda del gobierno, mientras que la proporción de deuda / ingresos de GG de 270% es alta en relación con la mediana actual de «BB» de 155% en 2018″.

Cita que los pasivos fuera de balance están creciendo como resultado de las pérdidas operativas del banco central (con un promedio de 1.4% del PIB por año durante 2014-2018), así como los pasivos fuera de balance del SPNF resultantes de las pérdidas recurrentes del sistema eléctrico, los atrasos de proveedores y los pasivos del fideicomiso RDVial.

En total, los pasivos consolidados del sector público totalizaron un 57,1% del PIB estimado al cierre del ejercicio 2018, de acuerdo con Fitch. Estas cifras incluyen (al cierre del ejercicio 2018): deuda GG (NFPS) excluyendo los bonos de recapitalización del banco central (36.9% del PIB), deuda del banco central (15,3% del PIB), atrasos acumulados de proveedores (estimado en 1,6% del PIB sobre la base del presupuesto de 2019), deuda del sistema eléctrico bursatilizado (estimado en 1,6% del PIB), atrasos públicos pendientes con generadores de electricidad al cierre del año (1% del PIB) y pasivos del fideicomiso RDVial para infraestructura de transporte (0.7% del PIB).

Los déficits de las administraciones públicas (NFPS, excluyendo las pérdidas operativas del banco central) han promediado el 3.7% del PIB en los últimos cuatro años y son más grandes que la mediana «BB».

En opinión de la calificadora, los riesgos para la perspectiva fiscal están equilibrados. A su entender, el período postelectoral después de las elecciones nacionales en 2020 ofrece una ventana de política para legislar e implementar reformas clave. A la inversa, nuevos retrasos en la adopción de tales reformas resultarán en un aumento continuo de la deuda del gobierno y los pasivos del sector público. En el corto plazo, existe un riesgo de deslizamiento fiscal si las elecciones son competitivas entre los principales partidos para la presidencia y el control del congreso en mayo de 2020.

Las reformas clave citadas por Fitch  son la reducción de las pérdidas financieras en el sistema eléctrico y la recapitalización del Banco Central, «estancadas desde 2016 a pesar del control de la presidencia y las mayorías en el Congreso por parte del Partido PLD en las cámaras superior e inferior debido a fisuras internas».

El marco fiscal de la República Dominicana es más débil que sus pares ‘BB’, y la transparencia y la gestión de riesgos de los pasivos fuera del balance de las pérdidas recurrentes del sistema eléctrico y los proyectos de infraestructura son más débiles que los pares con una gestión eficiente de la energía y clara Marco legal de las asociaciones público-privadas (APP), respectivamente.

Añade que la prominencia del tipo de cambio entre el peso de la República Dominicana y el dólar estadounidense (DOP-USD) en las expectativas de inflación pública y la gran proporción de deuda pública en el mercado de divisas restringen la efectividad de la política monetaria.

«La inflación promedió 3.6% interanual en 2018, dentro de la banda objetivo del banco central, apoyada por la relativa estabilidad del tipo de cambio DOP-USD y precios moderados de importación de combustibles. Las expectativas de inflación pública están ancladas dentro de la banda, asumiendo una depreciación anual DOP-USD de 3.5% -4.0%. El Banco Central incrementó las comunicaciones sobre su objetivo de metas de inflación. Sin embargo, las pérdidas operativas y el aumento de los pasivos de valores (13,5% del PIB en junio de 2019, lo que convierte a la institución en el mayor emisor interno) limita la efectividad de la política monetaria», expresa.

Explica que las finanzas externas de la República Dominicana están mejorando, pero el balance es más débil que la mediana ‘BB’, como resultado de su deuda externa neta / recibos externos actuales (CXR) de 55.5% en 2018, más alto que la mediana ‘BB’.

Considera, asimismo, que «la gran participación de la deuda pública en moneda extranjera (67,7% en 2018) y la transferencia de los precios de importación a la inflación de la economía insular restringe la flexibilidad cambiaria del Banco Central».

La calificadora cita que otras variables externas muestran una tendencia positiva. El déficit en cuenta corriente sigue siendo pequeño (1,4% del PIB en 2018) y financiado por la inversión extranjera directa neta (IED). Fitch espera que  se mantenga por debajo del 2% del PIB durante 2019-2021.

El servicio de la deuda externa de la República Dominicana (4.9% del CXR en 2018) está en línea con la categoría y su liquidez externa está mejorando gradualmente. El índice de liquidez internacional por encima del 160% en 2018 está respaldado por la acumulación gradual de reservas externas del banco central y el calendario de amortización uniforme de los vencimientos de los bonos internacionales.

El sistema bancario dominicano (bancos comerciales de servicios múltiples) tiene una capitalización promedio adecuada (15.7% a marzo de 2019) y liquidez (20.4% de los depósitos) con préstamos poco rentables (1.6% del crédito) que son más del 100% aprovisionados bajo condiciones normales de estrés económico. El sistema bancario sigue siendo rentable (18.6% de retorno promedio sobre el capital en marzo de 2019). El crecimiento real del crédito privado promedió 9.2% interanual durante enero de 2019 a mayo de 2019, consistente con un promedio alto de cinco años de 11% interanual para 2014-2018.

Otros factores estructurales están evolucionando más cerca de la mediana ‘BB’. El ingreso per cápita de la República Dominicana de USD7,920 supera la mediana actual de ‘BB’ de USD6,345 para 2018. La clasificación del percentil de gobernabilidad, social y de facilidad de hacer de negocios del soberano está justo por debajo de la mediana de ‘BB’.

Sensibilidad de la calificación

La perspectiva de la calificación es estable. Los principales factores que, individual o colectivamente, podrían llevar a una acción de calificación positiva son:
– Fortalecimiento de la base de ingresos del gobierno y / o consolidación fiscal que conduce a la reducción de la deuda pública;
– Fortalecimiento adicional de la posición de las reservas internacionales;
– El establecimiento del régimen de metas de inflación del Banco Central, resultando en una mayor credibilidad y efectividad de la política monetaria.

Los principales factores que podrían llevar a una acción de calificación negativa son:
– Incremento de los déficits presupuestarios, crecimiento más débil y / o cristalización de los pasivos contingentes que llevan al deterioro de la dinámica de la deuda pública.
– Emergencia de restricciones de financiamiento fiscal;
-Deterioro de la posición de las reservas internacionales y déficit en cuenta corriente.


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